Así ha sido el día 1 de ‘Embrace the world in a ignatian way’

«Se nos pide que seamos capaces de abrazar al mundo con preocupaciones globales. Estamos invitados a abrirnos a la esperanza gozosa. Eso es ser exploradores de la felicidad, no de los horrores». Con estas palabras ha concluido el provincial de la Compañía de Jesús en España, Antonio España, SJ, su saludo a los participantes en el Encuentro Mundial de Jóvenes de la Comunidad de Vida Cristiana (CVX), que se desarrolla entre este jueves, 29 de julio, y este sábado, 31 de julio, de manera virtual, aunque inicialmente iba a haber sido en Loyola.

Aludiendo al lema del encuentro, Embrace the world in and ignatian way, el jesuita ha incidido en que vivimos un momento en el que se producen fenómenos como la secularización, el relativismo, el hedonismo o la hiperinformación, marcado por la globalización y las brechas de desigualdad y exclusión, y es ahí donde emerge el reto de «acompañar a los jóvenes en la creación de un futuro lleno de esperanza».

Acompañar, según ha desgranado, pasa por «dialogar», «estar ahí, ser capaz de compartir espacios y situaciones en la vida» y «lidiar con fallos, dudas, conflictos»; mientras que la creación es una gran «invitación» a «deliberar juntos, hablar juntos, leer la realidad, soñar, rezar juntos para ver cómo responder creativamente». Y todo ello hay que hacerlo con «esperanza», sabiendo, como supo san Ignacio, que «Dios siempre está actuando».

Acto seguido, el presidente mundial de CVX, Denis Dobbelstein, se ha conectado desde Bélgica y ha bromeado con que él un día también fue joven y se siente un poco como el presidente del Comité Olímpico Internacional, que en el pasado fue atleta y ahora tiene que decir unas «palabras sencillas». Así, ha invitado a las 113 participantes de 52 países a «sentiros cómodos en CVX», a ser «contemplativos en la acción» porque «nos urge a abrazar el mundo» —sin caer en la autorreferencialidad— y ha señalado que, si CVX realmente es un «regalo para la Iglesia y el mundo», «el Espíritu Santo jugará su papel». «Disfrutad, disfrutad, disfrutad», ha alentado al terminar.

Las ponencias de esta primera tarde han corrido a cargo del chileno Rodrigo Jordan, que ha recordado que «la pobreza representa una absurda pérdida de talentos, innovación, creatividad y emprendimiento», y del jesuita Javier Melloni, que ha hablado de la conversión al hilo de Ignatius 500. «Solo cuando es capaz de aceptar lo sucedido […] esta herida se convierte en una puerta, una luz por la que el Señor puede venir y llegar a él», ha aseverado, animando a «indagar» en «las heridas personales» para ver «cuál es el mensaje que se esconde» y «crecer a través de ellas».

Los participantes se han reunido después en grupos idiomáticos para compartir qué les han suscitado las intervenciones; han empezado a perfilar el denominado CLC Young Code, que se hará llegar al padre general, Arturo Sosa, SJ, y han podido escuchar varias iniciativas de servicio de la órbita CVX (Sevilla–España, Uruguay, Hong Kong y Kenia).

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