• Del 22 al 31 de julio se desarrolla la XVII Asamblea Mundial en Buenos Aires (Argentina). El tema elegido: “CVX, un regalo para la Iglesia y para el mundo”. La gracia que pedimos al Señor en nuestra Asamblea es: “Deseamos mayor profundidad e integración en la vivencia de nuestro carisma CVX en el mundo de hoy”. Confiar en todo lo que nos ha sido dado ya, vivirlo en plenitud integrada desde nuestra comunidad, espiritualidad y vocación apostólica, y donarlo al mundo.
  • La CVX celebra los 450 años desde que Jean Leunis SJ fundara la “Prima Primaria”. En este jubileo de gracia, se desarrolla la XVI Asamblea General en Beirut (Líbano), bajo el lema “Desde nuestras Raíces hacia las Fronteras”. Sus ecos principales son: una nueva llamada a reconocer como fronteras prioritarias de acción: globalización y pobreza, familia, ecología y juventud; discernir seriamente los ámbitos de la misión en lo cotidiano, apostólico, institucional, y en la acción internacional; y profundización en los procesos del “DEAE” para vivirlos en todas las áreas de la vida de la CVX.
  • La XV Asamblea Mundial en Fátima (Portugal) invita a CVX a asumir con gran “creatividad discerniente” el reto de la construcción de un Cuerpo Apostólico ante los signos de los tiempos de este mundo tan complejo y cambiante, sobre todo frente a las situaciones tan generalizadas de exclusión hacia los más necesitados. Unido a ello, se reconoce también la importancia de profundizar y fortalecer la pertenencia y compromiso de los miembros de CVX, así como de encontrar maneras de contagiar a otros esta gracia como seguidores de Cristo y su Iglesia.
  • En la XIV Asamblea Mundial en Nairobi (Kenia), cuyo lema es: “Enviados por Cristo, miembros de un solo cuerpo”, se da el desarrollo profundo del significado de “cuerpo apostólico” en la práctica diaria. Como una clave para compartir la responsabilidad en la misión como cuerpo apostólico, en esta Asamblea se definen también los cuatro pasos de la herramienta del “DEAE”: discernir, enviar, acompañar y evaluar.
  • La conciencia de ser una comunidad apostólica se hace más honda madurando como comunidad mundial en la XIII Asamblea Mundial celebrada en Itaicí (Brasil), cuyo lema es: “Profundizando en nuestra identidad como un cuerpo apostólico-clarificando nuestra Misión Común”. El documento final de esta Asamblea: “Nuestra Misión Común” incluye una amplia gama de criterios y orientaciones para el servicio y la misión de la CVX en sus diversos niveles, y algunas pautas referentes a los medios para la misión común.
  • En la XI Asamblea Mundial en Guadalajara (México) se aprueban los nuevos Principios y Normas Generales de la Comunidad de Vida Cristiana con cambios muy profundos en la concepción de la misión y de la vida comunitaria, confirmando el Consejo Pontificio para los Laicos a la CVX como asociación internacional pública de fieles, lo que testimonia su estrecha vinculación con la misión evangelizadora de la Iglesia Católica.
  • La Santa Sede, a petición del Consejo Mundial de la CVX, designa por primera vez a un General de la Compañía como Asistente Eclesiástico de la CVX. La nominación del P. Kolvenbach, producida en la X Asamblea Mundial en Loyola sitúa la relación CVX-Compañía de Jesús a nivel de dos comunidades ignacianas jurídicamente independientes.
  • En la XIX Asamblea General en Providence (EE UU) la CVX opta por definirse como “una única Comunidad Mundial”, una comunidad cuya base espiritual son los Ejercicios de San Ignacio y cuyo objetivo fundamental es ser un cuerpo en Misión al servicio de la Iglesia y del mundo. Con esta importante decisión, CVX se acerca mucho más al camino recorrido por San Ignacio desde sus inicios.
  • Como resultado de aplicar los principios básicos del Concilio Vaticano II, los nuevos “Principios Generales” enmendados en la V Asamblea General en Santo Domingo, introducen un cambio radical en su estructura y un nuevo estilo de actuación: la responsabilidad en la gestión y funcionamiento de la Federación de Comunidades de Vida Cristiana pasa completamente a los laicos
  • Se celebra la IV Asamblea General de Roma, en donde la Federación de Congregaciones Marianas pasa a denominarse como Federación de Comunidades de Vida Cristiana (CVX). La primera versión de los Principios Generales es aprobada por el Papa Pablo VI en la Fiesta de la Anunciación del año siguiente. Si fuera exclusivamente por el nombre, se podría decir que la CVX nació este año, aunque esto implicaría desconocer la tradición de siglos de la que la Comunidad de Vida Cristiana ha sido heredera.
  • Coincidiendo con el congreso internacional para el apostolado laical con motivo del año Mariano, se celebra en Roma la primera Asamblea Mundial de las Congregaciones Marianas, y durante ella, los mismos laicos inician su proceso de renovación, asumiendo nuevamente la responsabilidad y eligiendo al primer Consejo Ejecutivo Mundial.
  • Con la confirmación papal de los primeros Estatutos, queda fundada oficialmente la Federación Mundial de las Congregaciones Marianas. Jesuitas y otros teólogos ayudan a las Congregaciones a reconectarse con los Ejercicios Espirituales como fundamento de su espiritualidad, y a profundizar en su comprensión.
  • El P. General Janssens nombra al P. Luis Paulussen, jesuita holandés, para que se haga cargo del Secretariado de las Congregaciones Marianas. Con su llegada, da comienzo un proceso de transformación, recibiendo los laicos una llamada para tomar la responsabilidad en sus propias manos y un mayor contacto internacional permanente entre los grupos.
  • El Papa Pío XII proclama un nuevo estatuto sobre las Congregaciones Marianas con la Constitución Apostólica “Bis Saeculari”, donde pide que todos los grupos vuelvan a sus orígenes espirituales ignacianos y a su orientación misionero-apostólica de los comienzos, arraigándose en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, convocando también a la Compañía de Jesús a participar de esta renovación.
  • Con la supresión de la Compañía de Jesús, a las Congregaciones Marianas se les cortan los vínculos con la espiritualidad ignaciana, siendo establecidas como un movimiento piadoso masivo de devoción mariana, bajo la responsabilidad de los obispos locales.
  • El P. General Claudio Aquaviva aprueba las “Reglas Generales” de las Congregaciones Marianas, insistiendo sobre el apostolado y la presencia cristiana en el mundo desde la propia situación cotidiana. El número de grupos afiliados a las Congregaciones crece considerablemente por todos los continentes hasta cerca de los 2.500 en sus primeros doscientos años, siempre al lado de los jesuitas.
  • Con la bula “Omnipotentis Dei”, el Papa Gregorio XIII erige canónicamente la congregación fundada por el P. Leunis y la constituye Primera y Principal (“Prima Primaria”) entre todas las congregaciones extendidas por el mundo. Como primera asociación de laicos en la Iglesia, las Congregaciones Marianas quedan desde el punto de vista jurídico bajo el Superior General de la Compañía de Jesús.
  • El jesuita belga Jean Leunis crea la “Congregación de la Santa Virgen” con un grupo de estudiantes del Colegio Romano, basándose en las experiencias de San Pedro Fabro con unos grupos de laicos en Parma (Italia) y el propio San Ignacio, que confiaba a los laicos la distribución de las abundantes limosnas que recibía para los pobres.