Misión

La vida de la CVX y de cada uno de sus miembros es esencialmente apostólica, por lo que el campo de misión de la Comunidad no se circunscribe a unos ámbitos concretos y asume la disponibilidad para servir allí donde pida la Iglesia.

Como entidad, la CVX tiene una presencia apostólica institucional en algunos países. Por otra parte, un gran número de miembros participan en apostolados individuales, ofreciendo su tiempo y talento. Sin embargo, la base en la que se apoyan todos estos niveles de la misión es la llamada fundamental a vivir intensamente la misión en la vida diaria.

En el momento actual nuestra misión como cuerpo apostólico de laicos se ha fijado algunas prioridades: el trabajo con los jóvenes; estar al lado de los más vulnerables,especialmente en la acogida al inmigrante; el cuidado de la familia, cualquiera que sea su configuración; la ecología como concreción para hacer más habitable la casa común; y la sociopolítica, para participar en las estructuras que ayudan a construir un mundo mejor.

La CVX se siente también especialmente llamada a fomentar y fortalecer el compañerismo espiritual y la colaboración con la Compañía de Jesús, procurando también actuar con otros, especialmente con quienes compartimos fundamentación ignaciana y finalidades apostólicas.

Carisma

Nuestra vocación nos llama a vivir la espiritualidad ignaciana con el estilo de vida que hemos aprendido de San Ignacio de Loyola, por su proceso personal de conversión y su amor por Jesucristo, con los medios que pone a nuestro alcance para “buscar y hallar a Dios en todas las cosas”.

Participamos activamente en los sacramentos, presentamos al Señor cada día nuestras luces y sombras y el deseo profundo de seguirle, siendo conscientes del aquí y el ahora, de los retos a los que cada día nos enfrentamos.

Esta experiencia de encuentro con Dios nos empuja a llegar a aquellos lugares o ámbitos interiores donde parece que el Señor no puede habitar.
Todo ello permaneciendo como laicos, respondiendo a las demandas de nuestras familias, trabajos y amigos, siendo fieles al Señor en el momento vital que nos corresponde.

Para vivir este compromiso apostólico en sus diversas dimensiones, y para abrirnos a las llamadas más urgentes y universales, la Comunidad y el grupo de vida nos ayudan particularmente mediante el acompañamiento mutuo, la revisión en común y el discernimiento para la misión.

Espiritualidad Ignaciana

Somos una comunidad inspirada en la espiritualidad de Ignacio de Loyola. Los Ejercicios Espirituales son parte fundamental de nuestro carisma, y también todas las herramientas ignacianas: el examen, el discernimiento, el acompañamiento. Todo lo que nos ayuda a buscar y a hallar a Dios en todas las cosas.

El mundo no es sólo el destino de nuestra acción sino fuente de nuestra espiritualidad: la realidad es un lugar privilegiado de encuentro con Dios, por eso no pretendemos desconectarnos del mundo, sino entrar en su corazón.

Convocados para el servicio, para ser hombres y mujeres para los demás.