CVX en salida: comenzando la asamblea mundial

Ha sido una extraordinaria experiencia ver cómo las cvx nacionales iban llegando una tras otra. Cada CVX levantó el vuelo para aterrizar todas juntas en Buenos Aires.

Todo un mundo se ha concentrado en una sola hectárea de este pobre barrio de San Miguel. Pero, ¿acaso no es lo que hacemos en CVX cada reunión? Cada uno alza el vuelo desde su realidad y viaja a un centro o un hogar para unir la realidad en un único sentir. Los delegados están muy emocionados del mismo hecho de que la humanidad, representada por tan diferentes realidades, se una para buscar a qué viaje nos llama Dios. Hoy, la CVX ha obedecido al llamado “Sal de tu tierra” y como Abraham aquí estamos en Buenos Aires.

El primer día de Asamblea comenzó con una carta del Papa. En ella nos llamaba a ser una “CVX en salida” para saciar los corazones de la humanidad. El papa escribió a la CVX: “Reconocer el don concedido supone una llamada a la responsabilidad, a salir de ustedes mismos e ir al encuentro de los demás, para alimentarlos con el único pan capaz de saciar el corazón humano“.

Una segunda carta a la CVX vino del cardenal Farrell, presidente del Dicasterio de Laicos, nos escribió una pregunta  que movió  los corazones de la asamblea: “¿Que aspecto de la vida de Jesús puede hacer mi vida presente en el mundo de hoy? Nos dijo que “nuestras vidas pueden estar fragmentadas, nos volvemos finalistas, desprovistos de pasion”. A la CVX “El Padre nos pide vivir en simplicidad y unidad”.

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