Día 8: Como CVX estamos llamados a…

Día 8 y último del proceso ESDAC. Comenzamos poniéndonos en manos de María para que nos ponga con Jesús. Comenzamos con un texto de Mandela: Que juegues a lo pequeño no le sirve al mundo, incluso lo pequeño hay que hacerlo con grandeza y trascendencia.

Introducción. No puedes no desplegar los talentos que te han sido dados. Es necesario dar la luz al mundo para que se reconozca el rostro de Jesús que consuela a los hombres y lleva a su plenitud.

“Somos frágiles, pero portadores de un tesoro que nos hace grandes y que puede hacer más buenos y felices a quienes lo reciban. La audacia y el coraje apostólico son constitutivos de la misión”, dice Francisco en esta última exhortación sobre la Santidad. Un revulsivo para la CVX.

Vamos a profundizar en nuestro nombre de gracia para que como una palanca levante todo el cuerpo de la CVX. Como Abraham, el nuevo nombre le abre a un camino radicalmente novedoso que le hace salir de su tierra y le hace ir más allá de la tradición.

Rezamos el ciego de Bethsaida Mc 8,22-25. Gracia a pedir: una mayor profundidad e integración en nuestro carisma. Guia para rezar: mirad las preguntas en la foto.

Como grupo tenemos que completar esta frase: “Como CVX hoy estamos llamados a…”. El reto es que el Espíritu suscite luz en cada uno, consenso en cada grupo y Unión de espíritu en el conjunto de la asamblea que es la CVX mundial. Esto o lo hace Dios o no hay dios que lo logre. Esta última frase no la ha dicho el ESDAC.

En la asamblea los 30 grupos comparten el fruto.
Como CVX estamos llamados a…
– Una movilización organizada del discernimiento laico ignaciano con los otros, especialmente en las periferias.
– Salir para anunciar y servir.
– Compartir nuestra espiritualidad con otros usando nuestras herramientas.
– Compartir el Discernimiento ignaciano para desvelar la belleza de Dios en todas las cosas.
– Cuidarnos siendo levadura y fermento de esperanza.
– Salir de nuestros encierros confiando en lo que nosotros somos.
– Reconciliar y consolar a través de la espiritualidad ignaciana.
– Vivir nuestro carisma más fielmente y con alegría.
– Profundizar y salir
– Cuidar el cuerpo apostolico, ser íntimos con el Espíritu para construir el Reino de Dios.
– Caminar humildemente con Jesús.
– Acompañar a otros fielmente.
– Caminar con otros y compartir la espiritualidad ignaciana con humildad.
– Ser compasivo, discernir y ser una familia.
– Ser acogedores, misericordiosos y discernir con las llagas del mundo.
– Ser comunidad ignaciana laica, consolación y alegría.
– Llamados a ser compañeros en la misión de Jesús.
– Llamados a discernir la voluntad de Dios para testimoniar y Servir en el corazón del mundo.
– Llamada a salir al estilo de Jesús misericordioso.
– Vivir la conversión, la simplicidad y la apertura a los otros.
– Llamados a reconocer nuestras limitaciones para poder adquirir nueva fortaleza.
– Servir juntos a través del DEAE.
– Una visibilidad apostólica humilde.
– Conversion interior para poder compartir nuestro regalo.
– Crecer en la unidad.

Hay tres ejes principales. El primer eje es un movimiento: salir al camino como compañeros. El segundo eje es usar el Discernimiento laico ignaciano como herramienta transversal. Tercero, una comunidad profética al servicio de la reconciliación y especialmente en las periferias del mundo y la existencia.

Hay un equipo formado por 3 personas de Portugal, Filipinas y Perú que están dándole forma.  Mañana día 9 presentarán un primer borrador.

Una reflexión. ¿Qué se busca de esta Asamblea Mundial? ¿Un documento, un plan, un posicionamiento sobre el estado de las cosas? No. Lo que hemos venido a buscar al fin del mundo es nuestro nombre de gracia. Mirad atrás en las crónicas y buscad lo que significaba.

El nombre de gracia es identidad, vocación y mision: un quién eres (discernimiento ignaciano laical) que es llamado (Salir al camino como compañeros) para la misión (reconciliación en las periferias). Un nombre de gracia es un movilizador, te revela quién eres y te pone en camino para una mision, igual que Abram cuando Dios le descubrió que su nombre era Abraham. Sale de su tierra (a los caminos con compañeros), inicia una nueva forma histórica de conversar con Dios (discernimiento laical ignaciano) para crear y multiplicarse en un pueblo para vivir en la tierra prometida (reconciliación en las periferias). Vale, puede que no salgamos de la Asamblea con un Business Plan, pero ¿a quién de vosotros le mueve las entrañas un documento de estrategia? Si Dios quiere saldremos de esta Asamblea Mundial con un nombre de gracia con el que todos nos sintamos identificados y movidos, que como una palanca nos levante, que como un motor nuevo nos encienda, que como una nueva fórmula química nos haga reaccionar y haga que el árbol de la CVX dé flores y frutos y estos sean todo lo abundantes que sepamos y podamos. Os adjunto la foto de este árbol florido que hay en la casa de este barrio pobre de San Miguel.

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