«Despoblación, reequilibrio territorial y bien común»

Por Diego Loras Gimeno.

La despoblación rural (y de las medianas y pequeñas ciudades) es uno de los grandes retos que enfrentan nuestras sociedades hoy en día. De la mano de este problema viene otro, el de los desequilibrios territoriales: una gran parte de la población viviendo en extensiones muy pequeñas del territorio y el resto del territorio prácticamente desierto. En concreto, en nuestro país el 90% de la población vive en el 30% del territorio (las grandes ciudades y el litoral), mientras que el 10% restante de la población vive diseminado por el 70% de la extensión de nuestro país. Y estas desigualdades demográficas tienen serias consecuencias económicas, sociales, ambientales y culturales.

¿Es el equilibrio territorial una contribución al bien común?

Es erróneo afirmar que dé igual dónde viva la gente. Del mismo modo es erróneo asumir que si amplias masas de territorio quedan despobladas, ello sea fruto de la libertad de las personas que emigran y que no existan detrás de este fenómeno causas de diversa índole (entre ellas, económicas o de falta de oportunidades) que obligan a estas personas a emigrar. Es por eso, por lo que no podemos pensar que no debemos hacer nada para cambiar esa situación. Partamos de dos presupuestos que una amplia mayoría de la población comparte: “es mejor que la población esté repartida por el territorio a que no lo esté” y “es mejor que los pueblos pequeños tengan vida a que no la tengan”. Si concordamos en estas premisas, podemos entender que el equilibrio territorial y la lucha contra la despoblación es una contribución al bien común y, por lo tanto, a ello deberían dar respuesta las políticas públicas.

«El cuidado es político»

Por Pepe Laguna y Sonia Herrera Sánchez

«En cierto momento tenía flotando a mi alrededor dos campos léxicos: “revolución”, “política”, “organización”, “activismo”, “militancia” en un lado, frente a “cuidados”, “reproducción”, “vida”, “afectos”, “sostenimiento” en el otro. Sus pesos relativos y su lugar en los imaginarios de lo relevante estaban, de manera clara, descompensados».

Carolina León, Trincheras permanentes

Hace décadas que, desde los feminismos, en sus diversas corrientes, se viene reflexionando sobre la acuciante necesidad de poner la vida en el centro de nuestro sistema de organización a todos los niveles: social, político, económico, ambiental, culturalLa pandemia mundial provocada por la covid-19 ha venido a evidenciar aún más nuestra interdependencia y nuestra vulnerabilidad compartida, agravadas por una profunda crisis de cuidados; una gobernabilidad basada en la necropolítica, es decir, en «el poder y la capacidad de decidir quién puede vivir y quién debe morir» (Mbembe, 2011) y una cultura del descarte, en palabras del papa Francisco que, desde el privilegio, señala qué vidas son dignas de ser lloradas y cuáles no (Butler, 2010).

«La diversidad sexual y de género en CVX España»

Por Jorge Urrutia. CVX Arrupe Elkartea en Bilbao y Equipo de Diversidad sexual y de género de CVX en España

Equipo de Pastoral de la Diversidad Sexual y de Género (PADIG)

La CVX-E lleva más de 10 años implicada en la acogida y acompañamiento de personas LGTBI+ (y sus familias) en la propia comunidad y en la Iglesia. Además, desde septiembre 2021 se ha constituido un equipo de diversidad sexual y de género que coordina e impulsa esta labor para toda la CVX en España. Este equipo tiene como objetivo dar cabida en el corazón de los miembros de la CVX y de la Iglesia universal a la diversidad de orientaciones sexuales que tenemos en nuestro seno para que las vivamos como don de Dios.

¿Qué nos ha llevado a tomar esta decisión?

Como CVX, hemos constatado en los últimos años por la presencia de personas LGTBI+ tanto en la Iglesia como en la propia comunidad, que queremos vivir en plenitud nuestra fe. Esta plenitud significa hacer público nuestro amor al Padre y nuestro deseo de servicio a los demás, como creyentes comprometidos en una fe vivida en grupo, al igual que lo hacen el resto de los integrantes del pueblo de Dios.

«La universidad, un espacio para la formación integral en valores éticos»

Por Enrique de Álava. CVX en Sevilla

Soy médico y profesor universitario. Esta primavera mi hija está acabando segundo de bachillerato y se está preparando para entrar en la universidad. Como podéis imaginaros, la universidad ha sido tema de debate en casa este último invierno. Ello me motivó a reflexionar sobre el tema que ha dado lugar a este artículo y que me ha suscitado tres preguntas: ¿qué queremos ser?, ¿qué queremos lograr? y ¿cómo lo queremos lograr? Notaréis que las he redactado (con toda la intención) en plural, porque creo que nos afectan a todos: profesores, alumnos y personal de administración y servicios (PAS). Alfonso X el Sabio, en el libro de las Siete Partidas escrito ya en 1256, decía que una universidad es el “ayuntamiento de maestros y escolares con voluntad y entendimiento de aprender los saberes”. Es decir, es cosa de todos.

Un apunte antes de empezar: mi universidad es una universidad pública, no confesional y (pre)ocupada por la formación integral del alumnado. De hecho, este artículo es una transcripción de una charla que di, con este mismo título, en las I Jornadas de Humanización de la Docencia de la Universidad de Sevilla.

«ESencialES», pero sin papeles.

Por El Equipo de misión migraciones de CVX-E

Se estima que en España residen entre 475.000 y 514.000 personas en situación administrativa irregular. Esta situación atenta contra los derechos fundamentales de personas cuyo único delito es haber nacido en la parte mala del mundo, pero además supone una pérdida de aporte económico y fiscal para el conjunto de la sociedad. “ESencialES” esuna Iniciativa Legislativa Popular parala regularización de personas que desempeñan tareas imprescindibles para que nuestra sociedad funcione y que desde CVX apoyamos de forma activa.

“Sin Papeles”…

Sin papeles es una de esas expresiones que estamos más que acostumbrados a escuchar. El riesgo es quedarse en la superficialidad del término, sin ahondar en las consecuencias que tiene para las personas que están detrás de este apelativo. ¿Qué supone vivir en España sin tener un documento o permiso de residencia legal? Muchas cosas.

El cristianismo y el poder de las ideologías

Por Salvador Merino Córdoba. CVX en Málaga.

Desde que Jesús de Nazaret dijera “…a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar” el cristianismo ha establecido sus parecidos y diferencias frente a cada una de las ideologías existentes. Para algunas de ellas siempre fue interesante que sus objetivos se asemejasen en lo posible a los de Cristo, estableciendo alianzas y acuerdos e incorporando a muchos de sus miembros entre sus dirigentes. Esto se debe, por una parte, al convencimiento de que los valores cristianos son realmente universales y, por otra parte, a una cierta conveniencia para acercar a un gran número de votantes a sus siglas.

Hoy reconocemos en muchos políticos, católicos o no, una fuerte ideologización, que muestran ante temas especialmente sensibles, como son los relativos al humanismo, la naturaleza o los conflictos internacionales. Curiosamente son estos temas en los que la propia iglesia, desde su magisterio y tras diversos textos papales, ha intervenido proponiendo planteamientos y soluciones factibles. Sin embargo, algunos líderes cristianos optan por separarse de estos principios ante el temor de las reticencias de sus correligionarios y, en ese momento, es dónde más trabajo les cuesta permanecer fieles a sus creencias y dónde más necesitan del acompañamiento de cada uno de nosotros.

Acompañar es la clave


Por Inma Blanch -CVX Ignacio Ellacuría en Valencia- y Gloria González -CVX en Salamanca- desde el Equipo de misión jóven.

El hoy de los jóvenes

Vivimos en un mundo en el que dominan las leyes del mercado, donde las personas dejan de tener valor en sí mismas y pasan a ser valoradas por aquello que son capaces de producir. Muchos ya no encuentran satisfacción en el terreno laboral, pues el trabajo se halla parcializado y sometido a procesos de calidad, en los cuales todo se mide, menos el bienestar de las personas. Para otros, se vislumbra un futuro incierto, pues el trabajo empieza a ser un lujo.

En esta realidad, parece que supeditamos nuestra felicidad a la máxima “tanto tienes, tanto vales”. Muchas veces admiramos a otros basándonos en aspectos externos, no por sus valores, ni los logros obtenidos, ni por el trabajo realizado. La nueva ley acuñada en este mercado es la del descarte, bajo la cual los ancianos no son útiles, los diferentes son prescindibles y los pobres, los migrantes…son molestos. A esto sumamos el hecho que todo está interconectado y va más rápido. Experimentamos la exigencia de ser más veloces, de ser conocedores de las últimas noticias o tendencias y de ser capaces de aportar respuestas inmediatas – aspectos nada propicios a la hora de generar procesos, de profundizar en el descubrimiento de uno mismo, ni de la trascendencia.

Acerca del buen hacer. ¿Una pastoral LGTBIQ+ en la Iglesia?


Por Luis Mariano González García

UNA NECESIDAD

La vida de las personas que somos creyentes y, además, LGTBIQ+, ha oscilado entre el pecado y la enfermedad. Y en este binomio en el que se nos encasilló tanto a nivel social como eclesial sostenemos nuestra fe, porque tenemos la convicción de que Alguien mayor que nosotros mismos nos sostiene y anima.

Ha llegado el momento de que las personas LGTBIQ+ pasemos de la simple apología de pertenencia a la Iglesia, al pleno reconocimiento del Kairós, del Tiempo de Dios. Ese momento, en el que las minorías, todas ellas, pero especialmente los creyentes arcoíris, seamos confesores de la fe, porque seguimos permaneciendo fieles y amando a la Iglesia y creando posibilidades de pertenencia para otros.

Cuando teníamos todos los argumentos para marcharnos, no lo hicimos. En la Iglesia conocimos a Jesús, el totalmente inclusivo y su evangelio, y en ella siempre ha habido acompañantes que, tras discernir su apostolado, valientemente han estado y están dispuestos a ir a nuestro lado, aun sabiendo que la nuestra no es una pastoral de alfombra roja y que podría, como de hecho pasa, complicarles mucho la vida.

De eso trata esta presentación, de dar a conocer y reconocer a quienes fueron pioneros en el acompañamiento, así como visibilizar quiénes y dónde están actualmente trabajando a nivel pastoral.

Reflexiones y propuestas sobre la polarización política y social en España

Un grupo de personas, a las que nos une la espiritualidad de San Ignacio y la preocupación por la justicia y la convivencia, convocadas por Cristianisme i Justícia (CJ) y la Comunidad de Vida Cristiana (CVX), nos hemos encontrado para compartir nuestro sentir y parecer sobre la situación de extrema polarización que se vive en la política y en la sociedad española. Una realidad que nos duele y nos preocupa como ciudadanía y como creyentes.

Se puede acceder a la versión ampliada de este artículo aquí, a la versión en euskera aquí, a la versión en gallego aquí y a la versión en catalán aquí.

El grupo lo hemos conformado mujeres y hombres de diversos orígenes, trayectorias y pertenencias. Desde esa riqueza hemos dedicado varias sesiones a la escucha acogedora, en un espacio de confianza donde compartir las opiniones y emociones que nos provoca esta fractura social.

Aunque nos acerquemos desde una fe compartida, no tenemos la misma posición sobre todo lo hablado. Este documento no refleja una postura homogénea del grupo sino un resumen de las reflexiones que han surgido con más intensidad en las sesiones.

El objetivo de este documento es compartir con otros grupos y comunidades estas reflexiones y propuestas, animando no solo a su lectura sino también a dedicar espacios al diálogo sobre esta cuestión. Siempre, y más tratándose de un asunto sensible, sugerimos una lectura de mente y corazón abiertos, evitando prejuicios, presunciones y descartes inmediatos de lo leído en base a la posición propia, cuestionando lo que tenemos enquistado, con ojos que miran despacio antes de juzgar.

«Como si cuidar fuera mejor»

Por Pablo M. Ibáñez

Sobre los cuidados se dicen muchas cosas: que hay que autocuidarse, que es bueno dedicarse tiempo, que hay que crear estructuras de cuidados, que hay que aplaudir a los cuidadores e, incluso, que hay que saber cuándo dejar de cuidar de otros. No sería justo decir que no se habla de los cuidados en nuestro tiempo. ¿O sí?

Recuerdo hace no tanto tiempo en el podcast Buenismo Bien que produce la Cadena SER cuando una de las comentaristas, Henar Álvarez, explicaba los cuidados que ejercía sobre su hijo recién nacido en el contexto de una nueva ley sobre permisos de paternidad ampliados. “Porque cuidar, sinceramente, es una mierda”, concluía tras su reflexión.

No quiero entrar en si ella tenía motivos o no para expresarse en esos términos (puede que su experiencia al respecto fuera esa y, francamente, nadie tiene potestad para hablar de las experiencias personales de otra persona como para convertirlas en categoría). Para mí el problema no es su experiencia personal, pero sí su reflexión pública.