Reflexiones y propuestas sobre la polarización política y social en España

Un grupo de personas, a las que nos une la espiritualidad de San Ignacio y la preocupación por la justicia y la convivencia, convocadas por Cristianisme i Justícia (CJ) y la Comunidad de Vida Cristiana (CVX), nos hemos encontrado para compartir nuestro sentir y parecer sobre la situación de extrema polarización que se vive en la política y en la sociedad española. Una realidad que nos duele y nos preocupa como ciudadanía y como creyentes.

Se puede acceder a la versión ampliada de este artículo aquí, a la versión en euskera aquí, a la versión en gallego aquí y a la versión en catalán aquí.

El grupo lo hemos conformado mujeres y hombres de diversos orígenes, trayectorias y pertenencias. Desde esa riqueza hemos dedicado varias sesiones a la escucha acogedora, en un espacio de confianza donde compartir las opiniones y emociones que nos provoca esta fractura social.

Aunque nos acerquemos desde una fe compartida, no tenemos la misma posición sobre todo lo hablado. Este documento no refleja una postura homogénea del grupo sino un resumen de las reflexiones que han surgido con más intensidad en las sesiones.

El objetivo de este documento es compartir con otros grupos y comunidades estas reflexiones y propuestas, animando no solo a su lectura sino también a dedicar espacios al diálogo sobre esta cuestión. Siempre, y más tratándose de un asunto sensible, sugerimos una lectura de mente y corazón abiertos, evitando prejuicios, presunciones y descartes inmediatos de lo leído en base a la posición propia, cuestionando lo que tenemos enquistado, con ojos que miran despacio antes de juzgar.

«Como si cuidar fuera mejor»

Por Pablo M. Ibáñez

Sobre los cuidados se dicen muchas cosas: que hay que autocuidarse, que es bueno dedicarse tiempo, que hay que crear estructuras de cuidados, que hay que aplaudir a los cuidadores e, incluso, que hay que saber cuándo dejar de cuidar de otros. No sería justo decir que no se habla de los cuidados en nuestro tiempo. ¿O sí?

Recuerdo hace no tanto tiempo en el podcast Buenismo Bien que produce la Cadena SER cuando una de las comentaristas, Henar Álvarez, explicaba los cuidados que ejercía sobre su hijo recién nacido en el contexto de una nueva ley sobre permisos de paternidad ampliados. “Porque cuidar, sinceramente, es una mierda”, concluía tras su reflexión.

No quiero entrar en si ella tenía motivos o no para expresarse en esos términos (puede que su experiencia al respecto fuera esa y, francamente, nadie tiene potestad para hablar de las experiencias personales de otra persona como para convertirlas en categoría). Para mí el problema no es su experiencia personal, pero sí su reflexión pública.

Reflexiones compartidas: ¿hacia una nueva economía?

El pasado mes de septiembre nos reunimos telemáticamente un grupo de compañeros de CVX interesados en asuntos de índole económica de distinto tipo. Éramos Borja Agirre, de la CVX Bizkaia; José Antonio Molina, de la de Sevilla; Ángel Delgado, de la de A Coruña y Víctor Vega, de CVX Padre Arrupe, de Madrid. Queríamos reflexionar acerca de cuál puede ser el papel de la economía en nuestra sociedad y si es posible que, a través de la economía, construyamos un mundo más justo. Nos sentamos cómodos y desde lo virtual comenzamos a conversar y tratar de responder algunas de las preguntas que ahora os planteamos.

¿Debe la Iglesia acercarse a estos temas? ¿Debe quedarse en temas más pastorales, de la fe o de la doctrina? ¿Deben los cristianos interesarse por la economía? ¿Por qué?

“Sí deberían”, señala Víctor. La economía (todo aquello con una dimensión económica) tiene un impacto grande en la vida de las personas, en las condiciones socioeconómicas, en las condiciones materiales y también de alguna forma en las inmateriales (como, por ejemplo, las emocionales). Ángel apostilla “No podemos estar ajenos”.

También Borja lo señala sin dudarlo. El propio Evangelio hace referencias expresas y constantes a asuntos económicos, empezando por las desigualdades, la deuda y la posición de los acreedores o el valor del dinero. “Acordémonos del óbolo de la viuda y el valor que tenía esa moneda”.

“Si nos vamos a la propia etimología de la palabra economía”, indica José Antonio, “vemos cómo se compone por oîkos, que significa casa y nomós, que significa reglas, leyes o administración”. Esto es, la economía se refiere a las cosas del día a día y, por ello, la Iglesia y los cristianos tienen que estar involucrados. De hecho, lo ha venido haciendo: ya San Agustín hacía una fuerte crítica a la usura o dentro de la Doctrina Social de la Iglesia más reciente, Fratelli Tutti, además de los temas sociales y de la ecología, aborda temas de dimensión económica.

Al cruzar fronteras

Valle Chías rjm

Lo que comparto en las siguientes líneas es un tímido esbozo de lo que en el último tiempo ronda mi pensamiento y mi oración y que surge al cruzar fronteras. Espero que no te suene a juicio y tampoco que intentes buscar una reflexión teológica profunda. Sin embargo, ojalá nos ayude, a ti y a mí, a pronunciar esas preguntas incómodas, pero necesarias, que nos hacen salir de la llamada zona de confort.

A principios de julio volví a España, oportunidad de sanar y descansar, pero también de ponerme al día con el nuevo requisito de entrada en nuestra «segura» Europa, la vacuna para el coronavirus; una frontera más, según de dónde vengas… En ese mismo mes de julio había comenzado la vacunación en el país de donde vengo, Haití, desgraciadamente re-cordado por las dos breves portadas que ha ocupado este verano: el asesinato del Presidente de la República, Jovenel Moïse el 7 de julio, y el terremoto de 7.2 grados el 14 de agosto (aunque de esto hablaremos más adelante). Haití ha sido uno de los últimos países en comenzarla y el pistoletazo de salida contó con 150.000 dosis para una población de 11 millones de habitantes, por supuesto, administradas en los principales hospitales, localizados en la capital, ya que no se puede asegurar mantener la cadena de frío y, además, las carreteras (por inexistentes en varias zonas, e inseguras en la mayoría) impiden su distribución.

Recordando la globalización de la indiferencia

Nuria Ferré Trad, CVX Padre Arrupe en Madrid

(Foto: VaticanMedia)

Hace varios años, en 2013, el Papa Francisco pronunció su discurso sobre la globalización de la indiferencia en la isla de Lampedusa tras un naufragio (uno de tantos…) que en ese momento conmocionó a la sociedad italiana y europea:

“La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos hace insensibles al grito de los otros, nos hace vivir en pompas de jabón, que son bonitas, pero no son nada, son la ilusión de lo fútil, de lo provisional, que lleva a la indiferencia hacia los otros, o mejor, lleva a la globalización de la indiferencia. En este mundo de la globalización hemos caído en la globalización de la indiferencia. ¡Nos hemos acostumbrado al sufrimiento del otro, no tiene que ver con nosotros, no nos importa, no nos concierne!”.

Sus palabras siguen muy vigentes a día de hoy. Nos hemos acostumbrado a ver en los medios de comunicación todo tipo de desgracias en torno al fenómeno migratorio y me pregunto si no nos hemos insensibilizado ante uno de los mayores dramas del mundo actual. Son titulares que, de tanto repetirse, acaparan nuestra atención momentáneamente para después fijarnos en la siguiente noticia sin que nos dé tiempo a profundizar ni a empatizar con las historias de vida existentes detrás de cada suceso.

Economía, otra forma de amar.

Por Víctor Vega Vicente, CVX CPA en Madrid

El pasado 26 de mayo el economista y filósofo indio Amartya Sen fue galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales. Se le concedía dicho premio por sus múltiples aportaciones a las teorías del desarrollo y la economía del bienestar y otras dirigidas a descubrir las raíces de la pobreza, la desigualdad y las hambrunas. Se le conoce como la conciencia de la economía y es uno de los principales críticos del capitalismo de nuestra época. Hace ya 40 años que presentó su tesis, que por entonces parecía revolucionaria: el hambre que padecían —y aún padecen— amplias capas de la población mundial no es consecuencia de la falta de alimentos, sino de los deficientes y desiguales sistemas de distribución de los países. En 1998 ya había obtenido el Premio Nobel de Economía.

Medio Ambiente, cambio cultural e identidad cristiana: Laudato si

Por José Galán, CVX en Granada

El 1972 fue un año histórico en la creación de la conciencia ambiental: por primera vez, la preocupación por el medio ambiente pasó del ámbito de la contestación social a una Conferencia Internacional sobre el Medio Ambiente, organizada en Estocolmo por Naciones Unidas. Fue una conferencia técnica, que buscaba acuerdos entre intereses contrapuestos: de una parte, la industria británica y de otra las madereras escandinavas que sufrían las lluvias acidas. No se plantearon problemas éticos por el deterioro del medio ambiente, ni se cuestionó el modelo industrial, ni cultural o civilizatorio, que están en la base del deterioro de la creación.

Voluntad federal global

Por Miguel Ángel Tabarés Cabezón. CVX Forum-Joves, Barcelona

“… la humanidad, enfrentada a una etapa nueva y más difícil de su auténtico desarrollo, necesita hoy un grado superior de ordenamiento internacional, al servicio de las sociedades, de la economía y de las culturas del mundo entero” (SRS 43).

“… urge la presencia de una verdadera Autoridad política mundial, … Esta Autoridad deberá estar regulada por el derecho, atenerse de manera concreta a los principios de subsidiariedad y de solidaridad, estar ordenada a la realización del bien común, comprometerse en la realización de un auténtico desarrollo humano integral inspirado en los valores de la caridad en la verdad” (CV 67).

Es posible comenzar de abajo y de a uno, pugnar por lo más concreto y local, hasta el último rincón de la patria y del mundo, con el mismo cuidado que el viajero de Samaría tuvo por cada llaga del herido(FT 78). “Hablamos de una nueva red en las relaciones internacionales, porque no hay modo de resolver los graves problemas del mundo pensando sólo en formas de ayuda mutua entre individuos o pequeños grupos. Recordemos que «la inequidad no afecta sólo a individuos, sino a países enteros y obliga a pensar en una ética de las relaciones internacionales» (FT 126). “… recuerdo que es necesaria una reforma «tanto de la Organización de las Naciones Unidas como de la arquitectura económica y financiera internacional, para que se dé una concreción real al concepto de familia de naciones» (FT 173).

(Ver versión ampliada de este artículo)

A nosotros y nosotras, como laicos/as y, singularmente, como ignacianos/as, nos corresponde colaborar con otras personas de buena voluntad en llevar a cabo esta reclamación de nuestra Doctrina Social más reciente. ¿Lo estamos haciendo?, ¿dónde están “nuestros” Schumann, Adenauer, de Gasperi, Klompé… de hoy? Dondequiera que se reúnen los pueblos para establecer los derechos y deberes del hombre, nos sentimos honrados cuando nos permiten sentarnos junto a ellos (FT 278), pero ¿quiénes de entre nosotros/as piden asiento?, ¿quiénes de entre nosotros/as actúan de faro para que alguna vez nos lo pidan? Desde estas líneas, una propuesta concreta: una voluntad federal global.

Interpelados por un drama humanitario

Por Mª Dolors Oller Sala. CVX La Vinya-Galilea, Barcelona

Las condiciones en las que viven hoy millones de personas desplazadas de sus hogares es uno de los mayores dramas humanitarios de nuestros días que no solo nos debería preocupar sino también ocupar. (Ver versión ampliada de este artículo)

Algunos datos: una situación explosiva

Según Naciones Unidas, en el mundo hay unos 80 millones de personas desplazadas por causas de todo tipo: económicas, políticas, provocadas por la violencia y por las persecuciones étnicas o religiosas, sin olvidar las de carácter medioambiental: más del 1% de la humanidad está en situación de desplazamiento, sin poder volver a sus hogares.

El último Informe sobre desplazamiento forzado presentado por laAgencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) contiene datos preocupantes: en apenas diez años la cifra de desplazados en el mundo se ha doblado, debido especialmente a los conflictos armados que asolan el planeta y el impacto de la Covid-19 en los grandes desplazamientos de población amenaza con aumentar la pobreza y la exclusión. Fijémonos en que:

  • De los 80 millones de desplazados, entre 30 y 34 millones eran niños y niñas.
  • Los países en desarrollo (incluso lugares afectados por desnutrición y/o enfrentados a riesgos climáticos y desastres naturales) acogieron al 85% de refugiados y desplazados.
  • Sólo 5,6 millones pudieron regresar a sus países de origen.
  • Los migrantes de todo tipo que le llegan a Europa apenas suponen un 0,01% de su población y, por tanto, no debería suponer ningún problema el acogerlos.

Mujeres en diálogo en la CVX

Por Mujeres en Diálogo de CVX

Titulamos este artículo con el nombre que nos hemos dado en el grupo de mujeres que hemos constituido en CVX, orientado a compartir experiencias y ponerlas en valor y promover la reflexión, el diálogo y la movilización. La iniciativa surgió en torno al V Seminario de Mujeres en Diálogo de la ATE (Asociación de Teólogas), espacio de generación de pensamiento colectivo que aborda temáticas del diálogo fe-cultura desde una perspectiva feminista y suscita preguntas sobre la experiencia religiosa y las implicaciones sociales y pastorales que surgen de ella. Así se formó en octubre de 2020 esta red de compañeras de distintas comunidades locales, buscando ser lluvia fina para nuestra comunidad. Al comenzar a reunirnos nos hicimos conscientes que la mayoría estábamos en contacto con grupos de la Revuelta de Mujeres en la Iglesia.

Nos hemos constituido como grupo de mujeres, en plural, ya que aportamos una multiplicidad de visiones que enriquecen el análisis y nuestra contribución surge de nuestra propia experiencia profunda de vida y de fe. Nos definimos y sentimos plurales y diversas. Hablar de “la mujer” en singular nos remite a un imaginario esencialista que nos reduce a un único patrón igual e invariable para todas. Es importante reconocernos como sujeto agente y no como mero objeto de estudio u opinión. Reivindicamos poner en juego los talentos, los carismas y la capacidad de acción que tenemos las mujeres y que no responden a ninguna «misión o esencia femenina” idéntica y uniforme para todas. Nos sentimos llamadas a posibilitar que cada persona desarrolle su vocación en plenitud y en diversidad de ministerios y no en función de la división de los roles de género establecidos durante siglos. Todos los hombres y mujeres somos criaturas de Dios amadas en igualdad: “A imagen y semejanza suya los creó: varón y hembra los creó” (Gen.1, 27) o “No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús” (Gal.3,28).