Voluntad federal global

“… la humanidad, enfrentada a una etapa nueva y más difícil de su auténtico desarrollo, necesita hoy un grado superior de ordenamiento internacional, al servicio de las sociedades, de la economía y de las culturas del mundo entero” (SRS 43).

“… urge la presencia de una verdadera Autoridad política mundial, … Esta Autoridad deberá estar regulada por el derecho, atenerse de manera concreta a los principios de subsidiariedad y de solidaridad, estar ordenada a la realización del bien común, comprometerse en la realización de un auténtico desarrollo humano integral inspirado en los valores de la caridad en la verdad” (CV 67).

Es posible comenzar de abajo y de a uno, pugnar por lo más concreto y local, hasta el último rincón de la patria y del mundo, con el mismo cuidado que el viajero de Samaría tuvo por cada llaga del herido(FT 78). “Hablamos de una nueva red en las relaciones internacionales, porque no hay modo de resolver los graves problemas del mundo pensando sólo en formas de ayuda mutua entre individuos o pequeños grupos. Recordemos que «la inequidad no afecta sólo a individuos, sino a países enteros y obliga a pensar en una ética de las relaciones internacionales» (FT 126). “… recuerdo que es necesaria una reforma «tanto de la Organización de las Naciones Unidas como de la arquitectura económica y financiera internacional, para que se dé una concreción real al concepto de familia de naciones» (FT 173).

(Ver versión ampliada de este artículo)

A nosotros y nosotras, como laicos/as y, singularmente, como ignacianos/as, nos corresponde colaborar con otras personas de buena voluntad en llevar a cabo esta reclamación de nuestra Doctrina Social más reciente. ¿Lo estamos haciendo?, ¿dónde están “nuestros” Schumann, Adenauer, de Gasperi, Klompé… de hoy? Dondequiera que se reúnen los pueblos para establecer los derechos y deberes del hombre, nos sentimos honrados cuando nos permiten sentarnos junto a ellos (FT 278), pero ¿quiénes de entre nosotros/as piden asiento?, ¿quiénes de entre nosotros/as actúan de faro para que alguna vez nos lo pidan? Desde estas líneas, una propuesta concreta: una voluntad federal global.

Interpelados por un drama humanitario

Las condiciones en las que viven hoy millones de personas desplazadas de sus hogares es uno de los mayores dramas humanitarios de nuestros días que no solo nos debería preocupar sino también ocupar. (Ver versión ampliada de este artículo)

Algunos datos: una situación explosiva

Según Naciones Unidas, en el mundo hay unos 80 millones de personas desplazadas por causas de todo tipo: económicas, políticas, provocadas por la violencia y por las persecuciones étnicas o religiosas, sin olvidar las de carácter medioambiental: más del 1% de la humanidad está en situación de desplazamiento, sin poder volver a sus hogares.

El último Informe sobre desplazamiento forzado presentado por laAgencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) contiene datos preocupantes: en apenas diez años la cifra de desplazados en el mundo se ha doblado, debido especialmente a los conflictos armados que asolan el planeta y el impacto de la Covid-19 en los grandes desplazamientos de población amenaza con aumentar la pobreza y la exclusión. Fijémonos en que:

  • De los 80 millones de desplazados, entre 30 y 34 millones eran niños y niñas.
  • Los países en desarrollo (incluso lugares afectados por desnutrición y/o enfrentados a riesgos climáticos y desastres naturales) acogieron al 85% de refugiados y desplazados.
  • Sólo 5,6 millones pudieron regresar a sus países de origen.
  • Los migrantes de todo tipo que le llegan a Europa apenas suponen un 0,01% de su población y, por tanto, no debería suponer ningún problema el acogerlos.

Mujeres en diálogo en la CVX

Titulamos este artículo con el nombre que nos hemos dado en el grupo de mujeres que hemos constituido en CVX, orientado a compartir experiencias y ponerlas en valor y promover la reflexión, el diálogo y la movilización. La iniciativa surgió en torno al V Seminario de Mujeres en Diálogo de la ATE (Asociación de Teólogas), espacio de generación de pensamiento colectivo que aborda temáticas del diálogo fe-cultura desde una perspectiva feminista y suscita preguntas sobre la experiencia religiosa y las implicaciones sociales y pastorales que surgen de ella. Así se formó en octubre de 2020 esta red de compañeras de distintas comunidades locales, buscando ser lluvia fina para nuestra comunidad. Al comenzar a reunirnos nos hicimos conscientes que la mayoría estábamos en contacto con grupos de la Revuelta de Mujeres en la Iglesia.

Nos hemos constituido como grupo de mujeres, en plural, ya que aportamos una multiplicidad de visiones que enriquecen el análisis y nuestra contribución surge de nuestra propia experiencia profunda de vida y de fe. Nos definimos y sentimos plurales y diversas. Hablar de “la mujer” en singular nos remite a un imaginario esencialista que nos reduce a un único patrón igual e invariable para todas. Es importante reconocernos como sujeto agente y no como mero objeto de estudio u opinión. Reivindicamos poner en juego los talentos, los carismas y la capacidad de acción que tenemos las mujeres y que no responden a ninguna «misión o esencia femenina” idéntica y uniforme para todas. Nos sentimos llamadas a posibilitar que cada persona desarrolle su vocación en plenitud y en diversidad de ministerios y no en función de la división de los roles de género establecidos durante siglos. Todos los hombres y mujeres somos criaturas de Dios amadas en igualdad: “A imagen y semejanza suya los creó: varón y hembra los creó” (Gen.1, 27) o “No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús” (Gal.3,28).

La educación sostiene la VIDA

                                                               

“No es el momento para agrandar las desigualdades. Es el momento para invertir en el poder transformador de la educación”

Amina Mohamed, vicesecretaria ONU de las Naciones Unidas

La situación que estamos viviendo en el mundo a causa de la crisis generada por la COVID-19 nos ha sorprendido de tal manera que, aunque han pasado varios meses, seguimos sin poder prever por dónde nos irán llevando los futuros acontecimientos. La pandemia nos ha hecho sentir vulnerables y ha despertado una enorme sensación de indefensión frente a lo desconocido. De repente sectores cuya existencia y funcionamiento teníamos asumidos desde siempre y que hasta el momento habían permanecido invisibles pasaron a convertirse en indispensables. Se encargaban de lo esencial. La cultura del cuidado se posicionó en el centro de la vida. Hoy me gustaría referirme a la educación y la perspectiva del cuidado desde la que ésta se desarrolla, especialmente en contextos de pobreza y exclusión. Los centros escolares en estos contextos son espacios donde el cuidado es protagonista, garantizando la protección y alimentación a niños, niñas y jóvenes y promoviendo su desarrollo personal y comunitario.

Llegó el virus y se cerraron las escuelas

Con la llegada de la COVID-19 se cerraron las escuelas y empezó la locura de buscar soluciones y dar una respuesta inmediata a través de las clases on-line, con el acompañamiento de los y las docentes, que, haciendo malabares mientras sus hijos estaban en casa, impartían formación a los nuestros. Se trataba de que este no fuera un año perdido.

Según datos de la UNESCO del 20 de abril de 2020, el cierre afectó a más del 90% de la población estudiantil de todo el mundo. Esto suponía que más de 1.500 millones de niños, niñas y jóvenes (más de 10 millones en España) y aproximadamente 63 millones de docentes no podían acudir a sus centros educativos. Esto suponía una interrupción inédita en un derecho fundamental básico.

Hombres y mujeres políticos para los demás. El compromiso cívico en clave ignaciana

“Los buenos católicos se entrometen en la política, ofreciendo lo mejor de sí mismos. Alguno me dirá ‘pero no es fácil’. Tampoco es fácil llegar a ser sacerdote. No son cosas fáciles porque la vida no es fácil. La política, en ocasiones, es demasiado sucia, pero yo me pregunto: ¿por qué es sucia? ¿por qué los cristianos no se han involucrado con su espíritu evangélico? La política, según la Doctrina Social de la Iglesia, es una de las formas más altas de caridad, porque sirve al bien común. No puedo lavarme las manos, ¿eh? ¡Todos tenemos que dar algo!” Estas palabras expresadas con tanta espontaneidad y que pueden sonar contraculturales, las pronunció el Papa Francisco durante una homilía en 2013. Y parece que las sigue teniendo muy presentes, porque en la reciente Fratelli Tutti nos decía lo siguiente: “Porque un individuo puede ayudar a una persona necesitada, pero cuando se une a otros para generar procesos sociales de fraternidad y de justicia para todos, entra en el campo de la más amplia caridad, la caridad política”.

Hombres y mujeres para los demás

La expresión “hombres y mujeres para los demás” posiblemente la hayamos oído en más de una ocasión. Lo destacable es que para cada uno de nosotros puede tener un significado distinto o, mejor dicho, puede hacernos pensar en nuestra misión en la vida con respecto a los que nos rodean y, por tanto, será única y personal. La utilizó por primera vez el P. Pedro Arrupe en 1973 en un discurso dirigido a antiguos alumnos de colegios jesuitas y lo hizo refiriéndose a una misión concreta: la búsqueda de la justicia. Para él, los “hombres y mujeres para los demás” se caracterizan por su disposición a prestar atención a las injusticias que nos rodean y a desarrollar una firme convicción por ser agentes de cambio dentro de la sociedad; no sólo quedarnos en resistir contra estructuras y pactos injustos, sino comprometiéndonos activamente a reformarlos. A medida que respondemos a la llamada a ser agentes de cambio, inevitablemente seremos conducidos al espacio público para participar en el complicado y urgente trabajo de la política. A través del compromiso político y cívico podemos usar nuestras voces para abogar por la transformación de las estructuras sociales que están empañadas por problemas como las desigualdades económicas y de otros tipos, el racismo, la violencia, el sexismo, el nativismo, la degradación ambiental o los ataques a la vida y a la dignidad humana.

Nace Política-mente

Desde el Equipo de Sociopolítica (ESP) de CVX-España os presentamos un proyecto preparado con mucha ilusión y que arrancamos en 2021: “Política-mente”. Se trata de un ciclo de publicaciones de columnas de opinión sobre temas sociales, económicos y políticos de cierta actualidad. Pretende generar un espacio de reflexión, que nos lleve a fortalecer nuestro compromiso con la transformación de la realidad y la justicia. Haremos una entrada mensual.

Nace, en parte, fruto de la inspiración que nos ha despertado la reciente Fratelli Tutti, en la que el Papa Francisco dedica todo un capítulo al compromiso con la buena política, la mejor política, que es aquella que tiene siempre como horizonte la búsqueda del bien común. El nombre del ciclo es un juego de palabras con el que queremos aludir al posicionamiento de un cristiano en el espacio público, que, en ocasiones, podrá no concordar con la posición mayoritaria o no sea políticamente correcto. Al mismo tiempo, con el sufijo “mente” queremos hacer hincapié en la reflexión que debe acompañar siempre a todo proceso de participación política (“contemplativos en la acción”).

Es un proyecto abierto en el que nos gustaría contar con personas que conozcan con cierta profundidad un tema y se animen a escribir un artículo de reflexión. Os invitamos a que participéis activamente, bien escribiendo, bien leyendo y reflexionando sobre los temas publicados, o bien haciéndonos propuestas de temas que os susciten interés.

¡Esperamos que os sea interesante y seáis parte del mismo! Y por supuesto, ¡que nos haga reflexionar e involucrarnos!

Contacto: sociopolitico@cvx-e.es y vegavicente.victor@gmail.com

Las opiniones e ideas que aparecen en los artículos publicados desde Política-mente son responsabilidad de los autores y, por tanto, no necesariamente coinciden con los de CVX-España como institución.