ÁFRICA está ENFERMA, por Alberto Carlos Polledo Arias

Qué reacción más ejemplar, eficaz y diligente la de los países desarrollados ante la epidemia -con el temor creciente de posible pandemia- de gripe porcina, mexicana o virus HINI, causante directa del fallecimiento de cerca de setenta personas, más otras 8.000 infectadas por el virus en todo el mundo. Todas las naciones capitalistas, todas a una, activaron engranajes, mecanismos y medidas profilácticas. Más todavía, inmediatamente pusieron manos a la obra para, en el más corto espacio de tiempo, poner a disposición de todos los habitantes del primer mundo (si hace falta para los desheredados de la tierra y sólo por temor a un posible contagio también se la proporcionarán) la vacuna que erradique para siempre dicha enfermedad. Efectivamente, no me extraña que naciones como Estados Unidos y México, entre las dos cuentan con más del 90% de los afectados, cerrasen colegios, estadios de fútbol, cines, teatros y restaurantes, además de agotar el stock de mascarillas y desinfectantes. Algunos estados prohibieron las comunicaciones con el destino de Hernán Cortés y sometieron a cuarentena a personas sospechosas de portar el mal. Hasta nuestro buque-escuela Juan Sebastián Elcano, espectacular velero de cuatro palos perteneciente a la Armada española, que debía arribar en Veracruz a finales de mayo renunció a dicha escala por temor al contagio, pasará de puntillas por la zona, y pondrá proa a la capital de las Bahamas.

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