Comenzar un debate o discusión sobre un tema candente cuyos posicionamientos están muy anclados y enfrentados desde el plano racional, suele tener mal futuro. No tenemos más que mirar a algunos de nuestros políticos.
Si realmente queremos llegar a acuerdos y a la paz dentro de una comunidad, es necesario que bajemos a lo más profundo de cada uno, a buscar cuál es la esencia de cada uno y que nos une como personas.
Invoquemos el Espíritu común que nos habita y transforma a todos. Desde ahí, sintiendo el vínculo profundo de hermanos y hermanas, queridos hasta las entrañas por el Amor infinito, abordemos estos temas que nos diferencian y hacen sufrir.
¡Invoca al Espíritu común que trae la paz verdadera a la comunidad!. Ponte en manos del Espíritu común que nos habita a todos y déjale hacer. Sólo desde ahí surgirá la verdadera paz.
¿Confiamos que invocando al espíritu llega la verdadera paz?
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