La CEGUERA de MIS OJOS

Abre mis ojos a la luz
de tu pascua y resurrección.
Abre mis ojos para reconocerte vivo
donde menos me lo espero.
Abre mis ojos para confesarte
delante de quienes me pregunten por Ti.
Abre mis ojos, Señor,
como abriste los ojos del ciego.
Abre mis ojos, Señor,
como abriste los ojos
de los de Emaús, y de los discípulos,
la mañana aquella en que Tú
te acercaste a la orilla de su vida,
al mar donde faenaban,
sin reconocer que Tú estabas presente.
Dame, Señor, ojos de resurrección.

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