Gracias Señor por Mar

Ayer miércoles nos dejaba Mar, miembro de la CVX en Salamanca. Sus compañeros de CVX nos cuentan: “estamos llenos de tristeza, pero también de alegría, porque ya disfruta contemplando el rostro del Padre, y desde allí seguirá pidiendo por la CVX, como tantas veces hacía.
Queremos dar gracias al Señor por la vida de nuestra hermana Mar. El funeral será esta tarde, a las 17 h. en la iglesia del Milagro, en la que tantas veces nos juntábamos a celebrar nuestra fe y nuestra vocación.”
Descanse en Paz
De CVX Salamanca nos envian unas palabras de acción de gracias por su vida, y un poema de Benedetti que le encantaba.
A Mar le gustaba la risa, la música, los abrazos, leernos poemas de Benedetti y sobre todo estar con sus amigos. Prefería las cosas sencillas, se comprometía, oraba, acogía, escuchaba, sonreía… AMABA.
Hoy se ha ido a la Casa del Padre, y desde allí nos seguirá sonriendo.
Gracias Padre por el regalo que ha sido para nosotros su vida y su amistad.
COMO SIEMPRE
Aunque hoy cumplas
trescientos treinta y seis meses
la matusalénica edad no se te nota cuando
en el instante en que vencen los crueles
entrás a averiguar la alegría del mundo
y mucho menos todavía se te nota
cuando volás gaviotamente sobre las fobias
o desarbolás los nudosos rencores
buena edad para cambiar estatutos y horóscopos
para que tu manantial mane amor sin miseria
para que te enfrentes al espejo que exige
y pienses que estás linda
y estés linda
casi no vale la pena desearte júbilos y lealtades
ya que te van a rodear como ángeles o veleros
es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines
y los cuidadores de autos y los ciclistas
y las hijas de los villeros
y los cachorros extraviados
y los bichitos de san antonio
y las cajas de fósforo
te consideren una de los suyos
de modo que desearte un feliz cumpleaños
podría ser tan injusto con tus felices
cumpledías
acordate de esta ley de tu vida
si hace algún tiempo fuiste desgraciada
eso también ayuda a que hoy se afirme
tu bienaventuranza
de todos modos para vos no es novedad
que el mundo
y yo
te queremos de veras
pero yo siempre un poquito más que el mundo.
Mario Benedetti

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