El PROFETA… ESCUCHA, SIENTE y HABLA

El Profeta VE el mundo con los ojos de Dios. Lo hemos visto y contemplado en la Encarnación.
“Las Tres Divinas Personas…” Ignacio no es nada tímido cuando contempla el mundo.

El Profeta ESCUCHA con sus oídos lo que Dios oye. Dios escucha la voz, los gritos, el clamor angustiado del pueblo. Dios oye al pueblo cuando le pide justicia, cuando sufre pena y soledad y opresión.
El Profeta SIENTE con el Corazón de Dios. Vemos cómo se mueven las entrañas de Jesús, cómo se conmueve todo su ser… Y lo mismo leemos sobre Dios en el Antiguo Testamento… Llora y sufre con los sufrimientos de (y aquí podemos evocar el lenguaje bíblico) “Hija mía”, “Pueblo mío”, “Mi amada”, “Mi familia”… Dios está cerca, siente empatía y comunión con su pobre pueblo. Compasión es su primera respuesta.
Entonces el Profeta HABLA la Palabra de Dios. Y sabemos que es una palabra de misericordia, de compasión de los que sufren… y una palabra de Conversión y Solidaridad para los que pueden hacer algo respecto al sufrimiento.
Tomado de la ponencia de nuestro Asistente Mundial, Adolfo Nicolás sj, en Fátima 2008

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