Los EMIGRANTES, UN DON para nuestras SOCIEDADES

El arzobispo Agostino Marchetto, secretario del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, intervino durante el segundo Foro Mundial sobre Emigración y Desarrollo, que se celebró en Manila (Filipinas) del 27 al 30 de octubre.
En su discurso del pasado 29 de octubre, que se hizo público hoy, el jefe de la delegación de la Santa Sede afirmó que “toda forma de migración temporánea y circular nunca se debería considerar un pretexto para evitar el pleno respeto de los derechos de los emigrantes, y concretamente de su derecho a la reunificación familiar, al reconocimiento de su contribución al desarrollo, tanto por medio del trabajo como de los ahorros que envía a casa. Todo fracaso en este ámbito indicaría una falta de políticas de integración y cooperación en los países de llegada, así como de políticas de desarrollo nacional en aquellos de origen”.
“Los gobiernos -continuó- deberían seguir creando las condiciones para que la emigración nunca sea la única opción para que las personas encuentren un trabajo y vivan una vida segura y digna. Se deberían crear mayores ocasiones de trabajo en los países de origen y habría que evitar toda política de emigración que mine los fundamentos de la sociedad, especialmente la familia, que es su núcleo básico. Las posibles ventajas de la emigración desvanecen por los problemas que surgen en particular en las familias, expuestas a la desintegración”.

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