“Entrar en mis sombras desde la mirada misericordiosa de Dios”

Cuando nos sentimos agredidos o injustamente tratados por otras personas se generan en nosotros sentimientos de amargura y resentimiento que no nos dejan vivir en paz.

Sólo podremos sanar nuestra vida si somos capaces de reconocer que también nosotros hacemos sufrir a los demás, que también nosotros cometemos injusticias que terminan dañando a las personas a quienes más amamos.

Entrar en nuestras sombras, bajar hasta nuestro sufrimiento más profundo sin dañarnos, sólo es posible si lo hacemos desde la mirada misericordiosa de quien es nuestra fuente de vida, de un Dios que me acepta como soy, sin juzgarme, acogiendo mi debilidad y mi pecado.

Durante la semana me centro en alguna “sombra” de mi vida que hace sufrir a los demás y dejo que sea iluminada por la presencia misericordiosa de Dios.

¿Qué hago con las violencias y rupturas que genero con Dios, conmigo mismo, con los demás, con la creación?

Sólo el Amor. Silvio Rodríguez.

1 Comentario

  1. Amparo Gálvez

    Gracias por esta iniciativa

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