Poner nombre a las emociones

Los sentimientos y las emociones nos acompañan en todo momento. Son una reacción automática a cómo nos afecta una determinada situación, y son expresión de nuestras necesidades. Saber leernos y poner nombre a cómo nos sentimos es clave para comprendernos, para el crecimiento personal y entender desde dónde estamos reaccionando.

Las emociones en sí mismas no son buenas ni malas, aunque existan algunas más agradables que otras. La importancia de saber reconocerlas y ponerles nombre nos ayuda a saber cuándo estamos actuando dejándonos llevar por ellas, ya que pueden ser adaptativas o desadaptativas, y es en este segundo caso donde surgen los conflictos, por ejemplo: reaccionar con enfado ante un gesto de cariño, con alegría ante la pérdida…. O reaccionar con rabia ante la tristeza, o que el miedo nos llegue a bloquear en una situación. Son estas actuaciones las que nos pueden llevar a comportamientos dañinos para uno mismo o para los que nos rodean.

Para empezar a poner nombre a cómo nos sentimos puede ayudar tener una “lista de emociones”, como por ejemplo la elaborada por Paul Eckman: miedo, tristeza, ira, alegría, sorpresa y asco. A veces, experimentamos emociones reactivas o defensivas que provienen del intento de juzgar y controlar la emoción primaria; por ejemplo miedo al enfado o al dolor, ansiedad por rabia, … Por otra parte, prestar atención a las sensaciones corporales que acompañan a las emociones nos ayuda a reconocerlas.

¿Cómo te sientes a lo largo del día? ¿Sabes poner nombre a tus emociones? ¿Hay alguna emoción que no te permites sentir?

2 Comentarios

  1. marta rosario Sánchez García

    Gracias

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  2. Amparo

    Gracias

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