«La universidad, un espacio para la formación integral en valores éticos»

Por Enrique de Álava. CVX en Sevilla

Soy médico y profesor universitario. Esta primavera mi hija está acabando segundo de bachillerato y se está preparando para entrar en la universidad. Como podéis imaginaros, la universidad ha sido tema de debate en casa este último invierno. Ello me motivó a reflexionar sobre el tema que ha dado lugar a este artículo y que me ha suscitado tres preguntas: ¿qué queremos ser?, ¿qué queremos lograr? y ¿cómo lo queremos lograr? Notaréis que las he redactado (con toda la intención) en plural, porque creo que nos afectan a todos: profesores, alumnos y personal de administración y servicios (PAS). Alfonso X el Sabio, en el libro de las Siete Partidas escrito ya en 1256, decía que una universidad es el “ayuntamiento de maestros y escolares con voluntad y entendimiento de aprender los saberes”. Es decir, es cosa de todos.

Un apunte antes de empezar: mi universidad es una universidad pública, no confesional y (pre)ocupada por la formación integral del alumnado. De hecho, este artículo es una transcripción de una charla que di, con este mismo título, en las I Jornadas de Humanización de la Docencia de la Universidad de Sevilla.

«ESencialES», pero sin papeles.

Por El Equipo de misión migraciones de CVX-E

Se estima que en España residen entre 475.000 y 514.000 personas en situación administrativa irregular. Esta situación atenta contra los derechos fundamentales de personas cuyo único delito es haber nacido en la parte mala del mundo, pero además supone una pérdida de aporte económico y fiscal para el conjunto de la sociedad. “ESencialES” esuna Iniciativa Legislativa Popular parala regularización de personas que desempeñan tareas imprescindibles para que nuestra sociedad funcione y que desde CVX apoyamos de forma activa.

“Sin Papeles”…

Sin papeles es una de esas expresiones que estamos más que acostumbrados a escuchar. El riesgo es quedarse en la superficialidad del término, sin ahondar en las consecuencias que tiene para las personas que están detrás de este apelativo. ¿Qué supone vivir en España sin tener un documento o permiso de residencia legal? Muchas cosas.

El cristianismo y el poder de las ideologías

Por Salvador Merino Córdoba. CVX en Málaga.

Desde que Jesús de Nazaret dijera “…a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar” el cristianismo ha establecido sus parecidos y diferencias frente a cada una de las ideologías existentes. Para algunas de ellas siempre fue interesante que sus objetivos se asemejasen en lo posible a los de Cristo, estableciendo alianzas y acuerdos e incorporando a muchos de sus miembros entre sus dirigentes. Esto se debe, por una parte, al convencimiento de que los valores cristianos son realmente universales y, por otra parte, a una cierta conveniencia para acercar a un gran número de votantes a sus siglas.

Hoy reconocemos en muchos políticos, católicos o no, una fuerte ideologización, que muestran ante temas especialmente sensibles, como son los relativos al humanismo, la naturaleza o los conflictos internacionales. Curiosamente son estos temas en los que la propia iglesia, desde su magisterio y tras diversos textos papales, ha intervenido proponiendo planteamientos y soluciones factibles. Sin embargo, algunos líderes cristianos optan por separarse de estos principios ante el temor de las reticencias de sus correligionarios y, en ese momento, es dónde más trabajo les cuesta permanecer fieles a sus creencias y dónde más necesitan del acompañamiento de cada uno de nosotros.

Acompañar es la clave


Por Inma Blanch -CVX Ignacio Ellacuría en Valencia- y Gloria González -CVX en Salamanca- desde el Equipo de misión jóven.

El hoy de los jóvenes

Vivimos en un mundo en el que dominan las leyes del mercado, donde las personas dejan de tener valor en sí mismas y pasan a ser valoradas por aquello que son capaces de producir. Muchos ya no encuentran satisfacción en el terreno laboral, pues el trabajo se halla parcializado y sometido a procesos de calidad, en los cuales todo se mide, menos el bienestar de las personas. Para otros, se vislumbra un futuro incierto, pues el trabajo empieza a ser un lujo.

En esta realidad, parece que supeditamos nuestra felicidad a la máxima “tanto tienes, tanto vales”. Muchas veces admiramos a otros basándonos en aspectos externos, no por sus valores, ni los logros obtenidos, ni por el trabajo realizado. La nueva ley acuñada en este mercado es la del descarte, bajo la cual los ancianos no son útiles, los diferentes son prescindibles y los pobres, los migrantes…son molestos. A esto sumamos el hecho que todo está interconectado y va más rápido. Experimentamos la exigencia de ser más veloces, de ser conocedores de las últimas noticias o tendencias y de ser capaces de aportar respuestas inmediatas – aspectos nada propicios a la hora de generar procesos, de profundizar en el descubrimiento de uno mismo, ni de la trascendencia.

Acerca del buen hacer. ¿Una pastoral LGTBIQ+ en la Iglesia?


Por Luis Mariano González García

UNA NECESIDAD

La vida de las personas que somos creyentes y, además, LGTBIQ+, ha oscilado entre el pecado y la enfermedad. Y en este binomio en el que se nos encasilló tanto a nivel social como eclesial sostenemos nuestra fe, porque tenemos la convicción de que Alguien mayor que nosotros mismos nos sostiene y anima.

Ha llegado el momento de que las personas LGTBIQ+ pasemos de la simple apología de pertenencia a la Iglesia, al pleno reconocimiento del Kairós, del Tiempo de Dios. Ese momento, en el que las minorías, todas ellas, pero especialmente los creyentes arcoíris, seamos confesores de la fe, porque seguimos permaneciendo fieles y amando a la Iglesia y creando posibilidades de pertenencia para otros.

Cuando teníamos todos los argumentos para marcharnos, no lo hicimos. En la Iglesia conocimos a Jesús, el totalmente inclusivo y su evangelio, y en ella siempre ha habido acompañantes que, tras discernir su apostolado, valientemente han estado y están dispuestos a ir a nuestro lado, aun sabiendo que la nuestra no es una pastoral de alfombra roja y que podría, como de hecho pasa, complicarles mucho la vida.

De eso trata esta presentación, de dar a conocer y reconocer a quienes fueron pioneros en el acompañamiento, así como visibilizar quiénes y dónde están actualmente trabajando a nivel pastoral.

Reflexiones y propuestas sobre la polarización política y social en España

Un grupo de personas, a las que nos une la espiritualidad de San Ignacio y la preocupación por la justicia y la convivencia, convocadas por Cristianisme i Justícia (CJ) y la Comunidad de Vida Cristiana (CVX), nos hemos encontrado para compartir nuestro sentir y parecer sobre la situación de extrema polarización que se vive en la política y en la sociedad española. Una realidad que nos duele y nos preocupa como ciudadanía y como creyentes.

Se puede acceder a la versión ampliada de este artículo aquí, a la versión en euskera aquí, a la versión en gallego aquí y a la versión en catalán aquí.

El grupo lo hemos conformado mujeres y hombres de diversos orígenes, trayectorias y pertenencias. Desde esa riqueza hemos dedicado varias sesiones a la escucha acogedora, en un espacio de confianza donde compartir las opiniones y emociones que nos provoca esta fractura social.

Aunque nos acerquemos desde una fe compartida, no tenemos la misma posición sobre todo lo hablado. Este documento no refleja una postura homogénea del grupo sino un resumen de las reflexiones que han surgido con más intensidad en las sesiones.

El objetivo de este documento es compartir con otros grupos y comunidades estas reflexiones y propuestas, animando no solo a su lectura sino también a dedicar espacios al diálogo sobre esta cuestión. Siempre, y más tratándose de un asunto sensible, sugerimos una lectura de mente y corazón abiertos, evitando prejuicios, presunciones y descartes inmediatos de lo leído en base a la posición propia, cuestionando lo que tenemos enquistado, con ojos que miran despacio antes de juzgar.

«Como si cuidar fuera mejor»

Por Pablo M. Ibáñez

Sobre los cuidados se dicen muchas cosas: que hay que autocuidarse, que es bueno dedicarse tiempo, que hay que crear estructuras de cuidados, que hay que aplaudir a los cuidadores e, incluso, que hay que saber cuándo dejar de cuidar de otros. No sería justo decir que no se habla de los cuidados en nuestro tiempo. ¿O sí?

Recuerdo hace no tanto tiempo en el podcast Buenismo Bien que produce la Cadena SER cuando una de las comentaristas, Henar Álvarez, explicaba los cuidados que ejercía sobre su hijo recién nacido en el contexto de una nueva ley sobre permisos de paternidad ampliados. “Porque cuidar, sinceramente, es una mierda”, concluía tras su reflexión.

No quiero entrar en si ella tenía motivos o no para expresarse en esos términos (puede que su experiencia al respecto fuera esa y, francamente, nadie tiene potestad para hablar de las experiencias personales de otra persona como para convertirlas en categoría). Para mí el problema no es su experiencia personal, pero sí su reflexión pública.

Reflexiones compartidas: ¿hacia una nueva economía?

El pasado mes de septiembre nos reunimos telemáticamente un grupo de compañeros de CVX interesados en asuntos de índole económica de distinto tipo. Éramos Borja Agirre, de la CVX Bizkaia; José Antonio Molina, de la de Sevilla; Ángel Delgado, de la de A Coruña y Víctor Vega, de CVX Padre Arrupe, de Madrid. Queríamos reflexionar acerca de cuál puede ser el papel de la economía en nuestra sociedad y si es posible que, a través de la economía, construyamos un mundo más justo. Nos sentamos cómodos y desde lo virtual comenzamos a conversar y tratar de responder algunas de las preguntas que ahora os planteamos.

¿Debe la Iglesia acercarse a estos temas? ¿Debe quedarse en temas más pastorales, de la fe o de la doctrina? ¿Deben los cristianos interesarse por la economía? ¿Por qué?

“Sí deberían”, señala Víctor. La economía (todo aquello con una dimensión económica) tiene un impacto grande en la vida de las personas, en las condiciones socioeconómicas, en las condiciones materiales y también de alguna forma en las inmateriales (como, por ejemplo, las emocionales). Ángel apostilla “No podemos estar ajenos”.

También Borja lo señala sin dudarlo. El propio Evangelio hace referencias expresas y constantes a asuntos económicos, empezando por las desigualdades, la deuda y la posición de los acreedores o el valor del dinero. “Acordémonos del óbolo de la viuda y el valor que tenía esa moneda”.

“Si nos vamos a la propia etimología de la palabra economía”, indica José Antonio, “vemos cómo se compone por oîkos, que significa casa y nomós, que significa reglas, leyes o administración”. Esto es, la economía se refiere a las cosas del día a día y, por ello, la Iglesia y los cristianos tienen que estar involucrados. De hecho, lo ha venido haciendo: ya San Agustín hacía una fuerte crítica a la usura o dentro de la Doctrina Social de la Iglesia más reciente, Fratelli Tutti, además de los temas sociales y de la ecología, aborda temas de dimensión económica.

Al cruzar fronteras

Valle Chías rjm

Lo que comparto en las siguientes líneas es un tímido esbozo de lo que en el último tiempo ronda mi pensamiento y mi oración y que surge al cruzar fronteras. Espero que no te suene a juicio y tampoco que intentes buscar una reflexión teológica profunda. Sin embargo, ojalá nos ayude, a ti y a mí, a pronunciar esas preguntas incómodas, pero necesarias, que nos hacen salir de la llamada zona de confort.

A principios de julio volví a España, oportunidad de sanar y descansar, pero también de ponerme al día con el nuevo requisito de entrada en nuestra «segura» Europa, la vacuna para el coronavirus; una frontera más, según de dónde vengas… En ese mismo mes de julio había comenzado la vacunación en el país de donde vengo, Haití, desgraciadamente re-cordado por las dos breves portadas que ha ocupado este verano: el asesinato del Presidente de la República, Jovenel Moïse el 7 de julio, y el terremoto de 7.2 grados el 14 de agosto (aunque de esto hablaremos más adelante). Haití ha sido uno de los últimos países en comenzarla y el pistoletazo de salida contó con 150.000 dosis para una población de 11 millones de habitantes, por supuesto, administradas en los principales hospitales, localizados en la capital, ya que no se puede asegurar mantener la cadena de frío y, además, las carreteras (por inexistentes en varias zonas, e inseguras en la mayoría) impiden su distribución.

Recordando la globalización de la indiferencia

Nuria Ferré Trad, CVX Padre Arrupe en Madrid

(Foto: VaticanMedia)

Hace varios años, en 2013, el Papa Francisco pronunció su discurso sobre la globalización de la indiferencia en la isla de Lampedusa tras un naufragio (uno de tantos…) que en ese momento conmocionó a la sociedad italiana y europea:

“La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos hace insensibles al grito de los otros, nos hace vivir en pompas de jabón, que son bonitas, pero no son nada, son la ilusión de lo fútil, de lo provisional, que lleva a la indiferencia hacia los otros, o mejor, lleva a la globalización de la indiferencia. En este mundo de la globalización hemos caído en la globalización de la indiferencia. ¡Nos hemos acostumbrado al sufrimiento del otro, no tiene que ver con nosotros, no nos importa, no nos concierne!”.

Sus palabras siguen muy vigentes a día de hoy. Nos hemos acostumbrado a ver en los medios de comunicación todo tipo de desgracias en torno al fenómeno migratorio y me pregunto si no nos hemos insensibilizado ante uno de los mayores dramas del mundo actual. Son titulares que, de tanto repetirse, acaparan nuestra atención momentáneamente para después fijarnos en la siguiente noticia sin que nos dé tiempo a profundizar ni a empatizar con las historias de vida existentes detrás de cada suceso.