10 de MAYO de 2008…

… un goteo constante de vehículos pronostica que habrá movimiento en el albergue de Loiola. Los primeros perfiles comienzan a asomarse por la ventanilla de los coches moteados por una ligera (y típica, aún en Mayo) lluvia. Una cuadrilla variopinta va encontrándose poco a poco en la entrada del albergue: se ven bebés, niños, un perro dando guerra por ahí y jóvenes de todas las edades… desde fuera no parece evidente cuál es el denominador común de una tropa tan aparentemente heterogénea.
Sólo quienes pasaron de la puerta y observaron detenidamente, pudieron darse cuenta de qué es lo que había más allá: una comunidad viva, en movimiento, inquieta, comprometida y además, creyente. Un grupo de gente que trata de seguir los pasos de aquel Jesús de hace 2000 años, sin complejos y desde la libertad de quien comprende una llamada a ser uno mismo.
La CVX de Bilbao demostró tener una movilidad continua con un constante vaivén de unas 45 personas aproximadamente, gente que venía de comuniones o que volvía a partidos, que se volvían a trabajar (¡pobres!) o que se venía aunque fuese a comer con la gente de los diversos grupos.
Sobre el tapete, un tema, la revisión de medios. Una partida complicada de jugar si no se tiene el cuidado suficiente como para evitar fustigarse por lo que se deja de hacer… una introducción al tema dio paso a unos testimonios de gente de la comunidad (algunos más nuevos que otros), que recordaron que se hacía más uso de los mismos de lo que a veces pensamos y dejó a quienes escucharon un agradable regustillo a esa envidia sana que te anima a retomar alternativas antaño olvidadas o a probar cosas nuevas.
Se hace difícil poner palabras a lo vivido. Cómo transmitir lo sentido en un entorno natural privilegiado, en una suerte de casa y en un mar de sonrisas. La vida y fe y de cada cual sirvió como hilo en una trenza multicolor que dio cabida tanto a los temas más formales de la comunidad (avisos, nuevas iniciativas, economía…), como a todo aquello más trascendental, que sale de dentro gracias al espíritu que sopla con fuerza y es básico en nuestro día a día más mundano.
Al final, tras un incesante intercambio de vida y experiencias, decidimos terminar con una eucaristía. Dicen algunos aquello de “que lo urgente no impida lo importante” y fue entonces cuando todo quedó hilado. Una eucaristía participativa, en que todos nos implicamos de una manera natural, original y movida. Una eucaristía que cobró especial sentido al ser, además, Pentecostés.
El fin de semana, en resumen, una gozada. Disfrutar de la gente, compartir la vivencia personal y convivir, que al fin y al cabo es lo que más acerca a las personas pese a las distancias que a veces nos empeñamos en imponernos, aún cuando estamos muy cerca.
¡Gracias a todos por lo vivido!
Mikel Mendezona cvx, el “secre” de CVX en Bilbao

1 Comentario

  1. EDUARDO BARAHONA

    Que gran testimonio, es una de las comunidades CVX a quien he tenido la suerte de conocer, y de gran compromiso social. Que bueno que haya mucha vida por ahí. Un abrazo a todos,
    EDU

    Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.