A propósito del Día Mundial CVX

El día 25 de marzo toda la Comunidad de Vida Cristiana celebra su Día Mundial, coincidiendo como cada año con la fiesta de la Anunciación. Toda la Iglesia celebra ese día la Encarnación de Cristo, su inserción definitiva en la historia y en la esencia del mundo y el hombre.

La Comunidad de Vida Cristiana elige esa fiesta de todos como la fiesta CVX por excelencia, y lo hace no sólo porque la referencia a la contemplación de la Encarnación dé inicio a nuestros Principios Generales[1], sino porque la encarnación de Dios en un hombre y su entrada real en el mundo y la historia es el referente fundamental de la vida de la Comunidad.

Este año, además, celebramos nuestro Día Mundial, re-cordamos (volvemos a pasar por el corazón) uno de los pilares esenciales de la fe y de nuestro modo de vivirla en las vísperas de la Semana Santa. Parece que el año nos pone las cosas fáciles para poder refle

xionar acerca del compromiso de Dios con cada uno de nosotros y con la humanidad entera hasta incluso la muerte. Celebrar en 2010 el Día Mundial es una buena manera de recapitular en pocos días lo que fue el sentido último de la existencia de Cristo: su compromiso inalienable, innegociable, casi irracional -por descompensado- contigo y conmigo, con cada uno de los hombres y mujeres que pasan por la calle, por nuestros trabajos, por nuestras vidas y nuestros periódicos… y reflectir para sacar algún provecho

Desde el Comité, y de la mano de la invitación que el Comité Ejecutivo Mundial nos hace para la celebración de nuestro Día Mundial CVX[2], queremos compartir con vosotros algunas inquietudes que nos rondan.

1.- Una fiesta de hondo sentido humano, cristiano, festivo: celebrar para gozar.

Nuestro Día Mundial es, en primer lugar, una fiesta. Debe haber encuentro, alegría, broma, risa… en nuestro Día Mundial, sea como sea la forma en que cada comunidad decida celebrarlo.

Es un día para dar gracias a Dios por nuestra vocación compartida, por la llamada a un modo de ser que nos queda siempre grande pero que se ajusta a lo que somos y queremos ser; dar gracias a Dios por tantos compañeros de los que nos sentimos orgullosos, por tanto camino recorrido juntos, por los momentos intensos y los cotidianos que dejan tan buen sabor de boca,… Dar gracias a Dios por los sueños que nos animan, por los proyectos que junto

s vamos sacando adelante, por las veces que debemos reírnos de nosotros mismos por lo poco y lo pobres que somos frente a tanta necesidad y tanta urgencia a la que queremos dar respuesta.

Pero sobre todo es un día para dar gracias a Dios porque vive entre nosotros, porque es un Dios mundano desde el día en que se encarnó en el seno de una buena mujer del pueblo y se arriesgó a echar su suerte viviendo como uno más en medio de la gente.

Este es un hecho (misterio lo llamamos porque no cabe en la cabeza, porque no es fácil de entender de puro grande que es, porque es inagotable) que nunca terminaremos de creernos. Necesitaríamos mil vidas y otras mil más para caer en la cuenta de lo que esto supone. Aceptar que Dios mismo se encarna es tan poco predecible, tan poco “lógico”, que a veces nos hace quedarnos con la boca abierta: ya no hay distinción entre santo y profano, Dios habita en la tierra, habita en las criaturas y habita en mí[3], todo procede de arriba[4],,… ¡Y esto produce tanta alegría! ¡y

tanto deseo de compromiso y de encarnación por nuestra parte en las realidades en las que habitamos!

Sea, por tanto, nuestro Día Mundial un día de fiesta honda, sentida pero manifestada y feliz. Que se nos ponga cara de fiesta y una sonrisa de oreja a oreja porque tenemos motivos para estar contentos.

2.- Una fiesta de hondo sentido comunitario y eclesial: celebrar para abrirnos y compartir.

Además, es la fiesta mundial de la CVX. Todas las comunidades y grupos del mundo estamos celebrando nuestro Día Mundial a la vez. Todas las personas llamadas a la vocación y el estilo de vida CVX, sea cual sea nuestra nacionalidad, nuestra ideología, nuestro origen cultural o social, nuestra profesión o nuestro estado, nuestra trayectoria hasta aquí y las razones biográficas por las que hasta aquí hemos llegado… todos celebramos este día nuestro Día Mundial CVX.

Quizás conocemos poco de otras comunidades o incluso hemos podido participar poco de

encuentros y experiencias CVX fuera de nuestra pequeña comunidad local. Quizás a veces nos suenan demasiado lejanas las sugerencias, las propuestas, las invitaciones que vienen de fuera de nuestras cuatro paredes habituales. Quizás pase algo de esto, pero eso no impide que el Día Mundial sea un recordatorio de que somos una sola Comunidad Mundial, una Comunidad que se concreta (se encarna) en cada pequeña comunidad local, claro que sí, y esto la hace grande, pero que la trasciende y eso la hace aún más grande y más sugerente.

A lo mejor el Día Mundial es ocasión para potenciar nuestro compromiso personal de apertura. Pequeños gestos pueden hacer mucho si los hacemos habituales y en la actualidad tenemos instrumentos que nos permiten tener las ventanas abiertas a la comunidad regional, a la CVX-España y a la CVX-Mundial. Algunos, a un solo golpe de clic en el ordenador… A lo mejor es ocasión para proponernos un poco más de vida comunitaria más allá de la realidad local.

Y el Día Mundial es ocasión también para abrirnos a la Iglesia entera y al mundo al que queremos servir. Todos los cristianos celebramos el día 25 la Encarnación del Señor y CVX no es sino una pequeña célula del único Cuerpo de Cristo, a veces tan necesitado de nuestro cariño y de nuestra colaboración.

¡Ojalá sea también motivo para potenciar nuestro compromiso para salir a la calle y ofrecer lo que somos y dónde estamos! A lo mejor es ocasión para retomar el precioso documento de Santiago’ 09 y dejar que resuene aquello de “ser sal y luz, la presencia pública de CVX”,…

3.- Una fiesta honda, alegre y comunitaria que lanza al compromiso con los empobrecidos: celebrar para convertirnos.

El Comité Ejecutivo Mundial, haciéndose eco de la vida de la Asamblea de Fátima ’08, nos propone con mucho acierto, dedicar también el Día Mundial como ocasión para preguntarnos por nuestra opción por los pobres en la identidad CVX. Más allá de nuestras palabras y nuestras declaraciones de intenciones, más allá incluso de nuestras acciones y gestos.

Como bien nos proponen en Proyectos 144, los pobres no son sólo los que vemos con miras estrechas de los recursos económicos, ni con la laxitud de entender que todos somos necesitados de algo. Los pobres que nos interpelan (entre otras cosas porque son la principal encarnación de Dios, lo cual es aún más inmenso, ilógico y misterioso) son los empobrecidos, los que reflejan la existencia de la injusticia, de la falta de oportunidades, los que carecen de dignidad porque otros han decidido quitársela. Los que señalan que en el mundo también somos capaces de construir espacios de sombra, de dolor, de muerte, de no-Dios…

Por eso la invitación de este año para el Día Mundial es también la invitación a un pequeño gesto, personal o comunitario; un gesto que pueda ser gestación de un proyecto mayor, si Dios quiere. Un gesto que se convierta en pequeña probación para seguir creciendo. En un momento en que hablamos de “empoderamiento” y debemos esforzarnos por el avance del mismo en los grandes colectivos olvidados, es tiempo también para nosotros de “empobrecimiento”, de descubrir que los pobres no son sólo objeto de nuestra misión sino poseedores de algunas de las coordenadas que necesitamos para vivir.

No es tiempo sólo de acción, que también y cuanta más mejor, sino de acción discernida y discerniente, de gestos que se hagan proyectos y proyectos que aumenten la dignidad y la vida de quienes más lo necesitan a la vez que nos hacen a nosotros más encarnados en los pobres. Empoderamiento y empobrecimiento son los pedales a los que nos invita este año el Día Mundial.

Fiesta, comunidad, presencia, compromiso, descentramiento… todo esto es nuestro Día Mundial y a todo esto nos invita. Ojalá lo vivamos unidos, abiertos a la participación con otros, abiertos a lo que la contemplación de la Encarnación quiera dejarnos como poso[5] y abiertos a la gratitud a un Dios que se hace hombre, aunque no terminemos de creerlo.

A todos, muchas felicidades en nuestro Día y un abrazo más fuerte que nunca.

El Comité de CVX-España


[1] PG.1.- Las tres personas divinas, contemplando a toda la humanidad dividida por el pecado, deciden darse completamente a los hombres de todas sus cadenas.

[2] Proyectos 144, de diciembre de 2009: Día Mundial CVX 2010, Opción por los pobres en la identidad CVX

[3] [EE 35]

[4] [EE 237]

[5] [EE 101-109]. La contemplación de la Encarnación como díptico en el que toda la decisión de la Trinidad se concreta en la pequeña habitación de María. Invitación a ver en los acontecimientos algo más de lo que parece y a traducir nuestras mociones y sueños en proyectos y elecciones. Pedir conocimiento interno de lo que la Encarnación significa y reflectir para sacar algún provecho.

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