¡BASTA, TENEMOS HAMBRE!

Los jesuitas que trabajamos en diferentes ámbitos en Haití somos testigos del drama cotidiano que viven millones de haitianos, hermanos y hermanas nuestros.
Al igual que Yahvé en el desierto, vemos la miseria de nuestro pueblo y oímos sus gritos “Soy Yahvé, tu Dios. He visto tu miseria y he oído tu grito”. Estas son las miserias, hoy día, de nuestro pueblo:
• Millones de haitianos y haitianas víctimas del incesante y vertiginoso alza de los precios de aquellos productos de primera necesidad, incapaces de cubrir sus más esenciales necesidades, ni siquiera la alimentación.
• La reducción de la producción nacional en todos los sectores de la economía, lo que lleva a la hambruna y a la más absoluta indigencia.
• El crecimiento de la inseguridad, especialmente la aventurada reaparición de los raptos y la desesperación de los jóvenes.
• Nuestro país, hundido en la vergüenza y la desesperación, con su soberanía pisoteada y la mayoría de la población viviendo en condiciones infrahumanas. El pueblo haitiano, pueblo valiente como ningún otro, esta vez ya no puede más. Atenazado por la miseria, grita. Los gritos de hoy son los gritos de:
• Miles de jóvenes que vagan por la calle diciendo que ya no pueden más y que exigen a los responsables políticos que asuman su responsabilidad.
• Los millones de parados, atenazados por el hambre, que gritan su cólera a través de las calles de Puerto Príncipe y de las ciudades de las provincias.
• Los padres y madres que pasan varios días sin poder alimentarse y que están gritando su miseria en las manifestaciones callejeras, etc.
• Esos niños descarnados de los barrios marginales y del campo que gritan todos los días porque no encuentran nada para comer y porque carecen de futuro.
La crisis económica que atraviesa Haití amenaza con sumir a este país en el caos. Ante esta situación, los jesuitas de la zona interpelan a sus responsables políticos y a la propia sociedad civil, al tiempo que denuncian la impasibilidad de la comunidad internacional que “asiste cínicamente a la caída en el infierno de la sociedad haitiana.” FIRMAN: P. Pérard Monestime sj, P. Dérino Sainfariste sj, P. Kawas François sj, P. André Charbonneau sj, P. Miller Lamothe sj, P. Claude Souffrant sj, P. Ramiro Pampols sj, P. Kénel Sénatus sj, P. Gilles Beauchemin sj, P. Gontrand Décoste sj, Frère Mathurin Charlot sj, Thomas Dabady sj y P. Godefroy Midy sj.

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