“Beatificación de cuatro testigos de la fe y la justicia”

 

Crónica de la beatificación de cuatro testigos de la fe y la justicia

 

Edith Ulloa (CVX Arrupe Elkartea)

desde El Salvador

 

Hoy sábado 22 de enero de 2022 gran parte del pueblo salvadoreño se ha congregado en la plaza de El Salvador del Mundo, una de las plazas más grandes de la ciudad capital, para celebrar uno de los regalos que la Iglesia ha hecho a El Salvador y al mundo entero: reconocer el martirio de Rutilio Grande SJ, Nelson Lemus, Manuel Solórzano y Cosme Spessotto OFM y llevarlos a los altares por su trabajo por la fe y la justicia. La plaza acogió a más de seis mil personas llegadas de diferentes partes del país y del mundo. 

 

Reconocer la vida y el trabajo de estos hombres es reconocerles como modelos de pastores con olor a oveja, de una Iglesia en salida y tienda de campaña, una Iglesia donde todas las personas se sientan en casa, una Iglesia en camino con un horizonte claro, “la dignidad de todas las personas” subrayaba el cardenal salvadoreño Gregorio Rosa Chávez, enviado por el Papa para presidir la celebración. 

 

Estos mártires testigos de la fe y la justicia conocieron de cerca la pobreza y lucharon junto a su pueblo para que se dieran los cambios sociales y estructurales que este país necesitaba y sigue necesitando. Fueron mártires con olor a oveja que no dudaron en responder a las necesidades de recoger cadáveres y darles un digno funeral, denunciaban los salarios injustos a jornadas de trabajo interminables y la necesidad de luchar para no permitir atropellos a la gente campesina. 

 

En la homilía también se destacó que El Salvador del mañana debe ser diferente. Estos hombres, dos laicos y dos religiosos de dos congregaciones, nos invitan a no olvidar, a recuperar la memoria y seguir la hoja de ruta que nos han trazado. La ruta del diálogo y la reconciliación, la defensa de los derechos humanos y de la esperanza. El Salvador es el único país del mundo que lleva el nombre de Jesús. Es un país que ha sufrido mucho y también ha sido bendecido con el paso de San Romero y los mártires que hoy celebramos. ¡Dios ha estado grande con nosotros y estamos alegres!







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