BUSCO tu ROSTRO

Este es el deseo de mi vida
que recoge y resume todos mis deseos:
ver tu rostro.
Palabras atrevidas que yo no habría pretendido pronunciar
si no me las hubieras dado tú mismo.
En otros tiempos,
nadie podia ver tu rostro y permanecer con vida.
Ahora te quitas el velo y descubres tu presencia.
Y una vez que sé eso,
¿qué otra cosa puedo hacer el resto de mis días,
sino buscar ese rostro y desear esa presencia?
Ese es ya mi único deseo,
el blanco de mis acciones,
el objeto de mis plegarias y esfuerzos
y el mismo sentido de mi vida.
He estudiado tu palabra y conozco tu revelación.
Sé lo que sabios teólogos dicen de ti,
lo que los santos han contado acerca de sus tratos contigo.
Pero ahora se que puedo aspirar a mucho más,
porque tú me lo dices, me llamas y me invitas.
Y yo lo quiero con todo mi ser.
Quiero ver tu rostro.
Tengo ciencia, pero quiero experiencia;
conozco tu palabra, pero ahora quiero ver tu rostro.
Tú sabes la hora y el camino.
Tú eres el dueño del corazón humano y puedes entrar en el cuando te plazca.
Ahí tienes mi invitación y mi ruego.
A mi me toca esperar. Así lo hago.
“Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo… y espera en el Señor”.
C.G. Vallés

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