Compartir Comunidad de Elche sobre la etapa de confinamiento a causa del Covid-19.

En estos días confusos que nos encontramos, cuando las fases de las desescalada de esta triste enfermedad nos están permitiendo “normalizar” algo nuestras vidas, hacemos recogida de tantas cosas vividas en nuestras comunidades en todo este periodo. Han sido momentos duros, que siguen siéndolo, pero también de mucha luz y espera en el Señor.

La comunidad de Elche comparte su vivencia y sentir del periodo de confinamiento vivido a causa del Covid-19 a través de estos testimonios:

Sufro horriblemente de ver a tanta gente desconcertada, como oveja sin pastor. Otros con miedo, porque no saben lo que les va a tocar vivir, o morir. Siento tristeza de ver que mucha gente se acuerda de Dios, ahora, cuando se ven con la soga al cuello. Me siento dichosa de pertenecer a CVX  y a mi comunidad de Elche, ella me da fuerza para no decaer, en los momentos difíciles. Nos hemos encontrado muy unidos en la oración en todo este periodo, a pesar de permanecer en nuestras casas, nos hemos comunicado por el grupo de whatsapp y por teléfono, no me he sentido sola en ningún momento, primero por tener a Dios conmigo, y segundo por pertenecer a esta bendita Comunidad.”

En estos días de confinamiento, nuestra primera intención está puesta en orar por los fallecidos y sus familiares que están sufriendo en soledad esta pandemia. “

En un principio incredulidad, me parece increíble lo que está pasando, confinados en casa, lástima por tantas personas muriendo, impotencia por no poder hacer nada, confianza en el Señor pidiendo que nos proteja, esperanza que pase todo pronto, solidaridad con todos los vecinos, relajación, discernimiento, unanimidad y humildad.

Como miembro de CVX Elche, mi reflexión pasa por la vivencia de haberme sentido muy unida en oración con toda mi comunidad debido a que he tenido un caso de Covid-19 muy grave en la familia (que fue como mi cuaresma).”

Pensar en la comunidad es imaginarnos al Señor cuando entraba en casa de Marta, María y Lázaro, en familia. Este parón forzoso nos ha llevado a  orar y a reflexionar mucho. Nos gustaría que de algo tan doloroso sacáramos alguna enseñanza para la vida futura y que nos lleve a cambiar lo que nos impida  seguir con más integridad  a Jesús, al mismo tiempo sentimos una gran desazón por quienes  están sufriendo y por la crisis económica que va a afectar a tanta gente, especialmente a los países más pobres del Planeta.”

Preocupación por los más mayores y por las personas que están solas. Cercanía con todos (estamos en contacto ocupándonos de saber cómo nos encontramos) orando por los enfermos del entorno y dando gracias por su recuperación.”

Agradecimiento por todas las personas que están trabajando para hacer todo este tiempo más llevadero. De sentirme más cuerpo que nunca a través de la oración comunitaria con todos los hermanos.”

Estoy viendo a Jesús en cada uno de los fallecidos, en los que sufren por su pérdida, en los más desfavorecidos, en los que están solos, como estuvo Jesús.”

He vivido muy unida a mi comunidad y percibido el deseo de cada uno por superar esta situación, por ser mejores personas. Escuchar historias de dolor, de anhelos, alegrías o tristeza, me ha  conectado desde mi corazón con la Pasión de Cristo.  Pasado  el dolor, triunfa la esperanza en un Dios que tiene la última palabra en mi vida y esa palabra es Amor. ¿Será este mi gran reto? No desfallecer, no hacer mudanza en un tiempo como este de desdicha, aprovechar y potenciar nuestra  riqueza  en  detalles sencillos de la vida, desempolvando anhelos que quedaron  estancados.  El Señor más que nunca   me dice  hoy: ¡Ánimo tú puedes, no tengas miedo! En este día tan maravilloso de luz quiero dar gracias y me siento bendecida. En esta situación de pandemia es cuando más tenemos que mandar un mensaje de esperanza y de cariño, como las  campanas que ahora mismo estoy oyendo, y que transmiten la alegría de Cristo resucitado.” 

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