Compartir CVX Tiberíades-Alicante


Los miembros de la Comunidad de Vida Cristiana CVX TIBERIADES hemos tenido un par de encuentros presenciales tras los tres largos meses de oración digital y videoconferencias, que han sido momentos de compartir el paso de Dios por nuestras vidas durante este triste período. 

Escuchándonos unos a otros pudimos percibir el poso que Dios había dejado en cada uno de nosotros. Poco a poco como un albañil trabajando nuestra alma , día a día, mes a mes, ha ido cortando, limando, quitando todo aquello que entorpece nuestro camino. Nos ha ido cambiando por dentro poco a poco sin que apenas nos diésemos cuenta…hasta llegar a transformar nuestra alma. Comprendimos que en la dificultad y en la oscuridad es cuando Dios nos habla con más claridad , nos guía ,  nos prepara para lo que tenemos que afrontar, nos concede la fuerza y el valor necesario para superar la adversidad.


Y ante esta pandemia aunque a los cristianos se nos caracterice por la bondad, caridad, solidaridad con los que sufren y esperanza en un mundo mejor, hacía falta algo más…..hacía falta proclamar que el Señor no nos ha abandonado, que no nos ha dejado solos ante el dolor. No se trata sólo de amar y ayudar a los demás, teníamos que ser conscientes de que estos tres meses han transformado nuestros corazones. Lo difícil será ahora poder transmitir a la gente que está triste, desolada, que confíen en El, que este período ha sacado lo mejor del ser humano, que hay esperanza y que la lucha continúa.


Uno de estos encuentros ha sido para celebrar la Asamblea de fin de curso, que queríamos fuera una Asamblea especialmente celebrativa por el reencuentro físico tras este tiempo de confinamiento.


Nuestra Asamblea discurrió dentro de la celebración de la eucaristía, teniendo como telón de fondo el lema de Pamplona’19: “ Algo nuevo está brotando, ¿no lo notáis?” .


Tras escuchar la canción de Ruah y leer algunas frases extractadas del documento final de Pamplona’19, nuestro Asistente, Ramón Correcher, propuso la dinámica de esta Asamblea: Sobre un panel con un tronco de vid pintado, se nos invitaba a pegar unas hojas de parra para responder a la pregunta ¿Cómo me siento yo en este momento tras el curso vivido? y unos racimos de vid con los que responderíamos a ¿Cómo me siento en este momento en relación con/en la comunidad? Para ello se nos ofrecían tanto las hojas como los racimos, en papeles de tres colores representativos del sentimiento de crecimiento que tuviéramos al respecto, amarillo, rosa o verde y escogeríamos aquel que más nos identificara en ese momento para pegarlo a la parra.


Tras unos minutos de oración personal volvimos a reunirnos para la puesta en común y entre

todos hicimos brotar la vid llenándola de hojas y racimos, compartiendo cada uno el motivo de que nuestra hoja o racimo fuera de un color o de otro. El resultado fue una vid llena de vida, con sus hojas y sus frutos de distintos colores como distintos son los momentos vitales de los miembros de nuestra comunidad y de la propia comunidad. En las hojas prevalecía el color verde de los brotes, en los racimos el color rosa, coincidiendo con el sentimiento de pesar por la decisión de algunos miembros de dejar la comunidad este curso pasado y sentimiento de ausencia por la no presencia física de otros miembros durante este año.


Dando gracias al Señor por todo y por todos, mantenemos nuestra esperanza puesta en Él, confiando que seguirá “haciendo brotar siempre algo nuevo en nuestra comunidad manteniendo nuestras raíces firmes arraigadas en Él”. Continuamos con la eucaristía y tras finalizar la misma, procedimos a evaluar las reuniones del grupo de vida tal y como se han desarrollado este curso antes del COVID: Agradecimos y consideranmos muy positivo mantener un sólo grupo con los dos horarios establecidos, que ha facilitado la asistencia mayoritaria a los mismos y concluyendo que se siente la necesidad de las reuniones presenciales por el contacto y la cercanía, sobre todo tras lo vivido por la pandemia, aunque también se valora lo positivo de los encuentros virtuales a través de la plataforma zoom que nos permitió en momentos tan difíciles compartir y sentirnos unidos en comunidad, lo que podría tenerse en cuenta de cara al futuro.


Seguimos con la evaluación del Consejo y los guías dando gracias por su labor durante este curso y considerando positivo la opción del Consejo de ir rotando alguno de sus miembros trimestralmente. La evaluación de los Equipos de Misión, la tendremos en septiembre. Se concluyó con una comida celebrando con alegría el reencuentro tras el confinamiento en los meses pasados y el rebrotar de la vida.


CVX Tiberiades

Verónica Beneyto

María del Mar Belchi



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