DAME, SEÑOR, la ALEGRÍA que NECESITO para VIVIR

Señor, dame la alegría necesaria para vivir como tú quieres.
Si tú estás conmigo
y no me falta la alegría,
me sobra casi todo.

Concédeme la gracia
de no ser jamás un hombre triste.
No permitas que camine por la senda de la vida con amargura:
es impropio de quien cree en ti.

Tú no sólo dijiste que el gozo estaba al final de la vida,
sino, también, en la vida cotidiana
de aquellos que te siguieran de cerca..
Señor, dame esa alegría.

Envíame, Señor, tu Espíritu,
que borre mis recelos,
mis ansiedades inútiles,
los pesimismos que nacen de la falta de amor
y de esperanza.

Envíame tu Espíritu para gozar de tu paz
y curar mis violentas impaciencias.
¿Cómo puede perder la paz y la paciencia
quien se sabe hijo de un Dios Padre Bueno?

Dame, Señor, esa paz de los tuyos,
posible incluso cuando la vida
nos hace experimentar el fracaso.

Dame la alegría de tu presencia
para que con alegría y paz
pueda amar de verdad.

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