Delegados de RUANDA: “El FRUTO para NOSOTROS ha sido el RETORNO a la ESPERANZA”

Francés e inglés. Estas son las dos lenguas que hemos utilizado los miembros de CVX en España con nuestros hermanos en Ruanda. Hemos querido conocer un poco mejor el testimonio de lo vivido por esta comunidad, que nos impactó a todos en la presentación a la Asamblea.
Estamos con Ivonne, con Martin y con Jean Baptiste, el Asistente Nacional y ponemos por escrito, como si de una entrevista se tratase, nuestra conversación.


¿Cómo empezó la CVX en Ruanda?
Empezamos en 1986, en el centro “Cristus” de la Compañía de Jesús, en la capital Kigali, con un padre jesuita que daba EE: empezaron unas 8 personas, entre ellas Martin.
En el sur del país, en una pequeña ciudad, Butaré, Ivonne comenzó un pequeño grupo con estudiantes universitarios, tuvieron unas seis reuniones, poco después empezó la guerra.
Durante la guerra todo paró; a partir de 1994 la mayoría de miembros fueron asesinados o murieron tratando de evitar las muertes de otros, también fueron asesinados 3 jesuitas, sobrevivieron sólo 2 miembros en cada comunidad tratando de mantener y renovar lo que había comenzado antes del genocidio.
En 1996 se vuelve a comenzar la vida comunitaria. Tras el genocidio, hubo familias de Lubumbashi en Congo que junto a los jesuitas volvieron para ayudarlos.

¿De dónde sacasteis la fuerza para poder comenzar?
Ivonne nos explica, con una gran entereza y con una gran sencillez que estuvo bloqueada durante meses, había perdido muchos miembros de su familia, estuvo revuelta contra Dios, se negó a rezar, a ir a la Iglesia… tuvo una gran crisis de Fe… Fue un proceso lento, progresivamente, la Fe volvió… un día, trabajando en la casa, encendió la radio y escuchó la Misa, el sacerdote decía que habían perdido familia, pero no podían perder a Dios… comencé a reflexionar… a ver, a pesar de los problemas, pequeños signos de que Dios estaba presente.

¿Cómo se vive el perdón en una situación tan dramática?
Como ignacianos pueden entender y vivir un mínimo perdón, desde un punto de vista solamente humano no se puede perdonar, pero pedimos como Gracia cada día que Jesús nos enseñe a perdonar.

¿Cómo veis otras delegaciones de CVX Africa, cuál es vuestra experiencia?
Es nuestra primera vez en una Asamblea Mundial, es una gran experiencia, es rico, a pesar de las diferencias: la solidaridad en la Gracia es una experiencia. Compartimos la misma riqueza: los EE de San Ignacio, compartimos la misma misión, tenemos una misión común, hay un mismo corazón.

¿Cual es el impacto de los EE en vuestra experiencia?
Después del genocidio, Martin, que ya había hecho los EE, fue a buscar a los otros supervivientes, una persona era tutsi y otro hutu, este reencuentro, después de los EE, le hizo reflexionar: si yo estoy todavía con vida, tengo una misión, mi misión es renacer la CVX. Tras la tragedia, entendió mejor los EE, la cruz de Cristo.
Ivonne no había hecho los EE cuando el genocidio, al hacerlos tras el dolor vivido, le han ayudado verdaderamente a entrar en relación con Dios y comprender que Xto ha pasado por esto también y ha tenido el coraje de perdonar. “Xto lo ha vivido antes que yo”.
Martin y Jean Baptiste nos dicen: El fruto para nosotros ha sido el retorno a la Esperanza. Los EE dan a las personas la paz, las personas son curadas por la relación con Dios. Las mujeres violadas recuperan la dignidad y la paz.
La mayoría de mujeres supervivientes han sido violadas y han contraído el SIDA.

La realidad actual de la CVX Ruanda
Hay 5 jesuitas en Ruanda, en 2004 eran 32 miembros, actualmente son más de doscientos. Están creciendo mucho. Cada año organizan retiros, necesitan organizar la formación de acompañantes laicos para EE. Se hacen EE en la vida corriente, de ahí salen los miembros para acompañar.
Los que hacen los EE, comentan su experiencia con otros y entonces éstos piden hacerlos. Hay una gran necesidad: los que han vivido situaciones difíciles necesitan encontrarse con otros y con Dios. Todo el mundo tiene sed, los Ruandeses tienen sed Dios.
El problema del sida es una problema nacional, como misión común la CVX Ruanda tiene la atención a estas personas. Las mujeres desplazadas de guerra hacia Congo han la mayoria de mujeres han sido violadas, afectadas…
La CVX allí tiene como misión dar ayuda material, pero sobre todo sostenimiento espiritual, acompañamiento… escuchar y dar una palabra de esperanza.
Nos preguntamos ¿Cómo hablar de Dios a personas que no tienen nada, que sólo tienen hambre? ¿debemos hablar de Dios…? Y con todo, sabemos que acompañar y dar consuelo espiritual ayuda a las personas a salir de la oscuridad y del hundimiento.

Qué pide CVX en Ruanda a la CVX mundial??
REZAD POR NOSOTROS!!, por nuestra misión: por la reconciliación entre todos y por la reconciliación con Dios. Pedimos a las otras CVX, que nos ayuden en la formación de laicos, en la misión común, el trabajo con los enfermos: si una CVX en su discernimiento apostólico piensa que el Señor les pide ayudarnos en nuestra misión: La compasión con los enfermos de sida, las viudas y los huérfanos.
Rol de acompañar y ayudar a las personas con sida: acompañar en el miedo a la muerte, luchar por la dignidad de los enfermos de sida.
Ivonne, que es médico, aborda el lado práctico: los enfermos tienen hijos, la preocupación de las mujeres viudas y enfermas de SÍDA son sus hijos: si yo muero ¿dónde van a quedar mis hijos?. Buscan ayudas para educación, ayudar para costear la educación de estos niños.

¿De qué origen social son los miembros de CVX?
Es muy heterogéneo, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, universitarios, trabajadores… el Colegio de la Compañía de Jesús en Kigali desapareció con el genocidio. Creemos que vuestra experiencia nos debe implicar a todos, necesitamos conocer vuestro camino, vuestro estilo de vida… la Asamblea mundial. La CVX mundial puede vivir la compasión, conociendo mejor la realidad: venid y conocer. “Descended”. Visitadnos. Nuestra comunidad tiene necesidad de medios, si la comunidad mundial “desciende”, tendremos medios para llevar adelante nuestra misión. Necesitamos ayuda para la formación.


¿Qué podéis aportar a la comunidad mundial?
Nuestra experiencia de vida de la espiritualidad ignaciana y la Esperanza tras el dolor.

Podéis dar luz e iluminar, tenemos mucho que aprender de vosotros…

Aurora, Chencho, Alfonso, Eli y Manolo, desde Fátima

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