DOMINGO XXXIV, CRISTO REY

DEL EVANGELIO DE MATEO (25; 31-46)
Cuando venga en su gloria el Hijo del Hombre y todos los ángeles con Él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante Él todas las naciones. Él separará unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a la derecha y las cabras a la izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha:

– Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.

Entonces los justos le contestarán.

– Señor, ¿cuándo te vimos…..?

Y el Rey les dirá:

– Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis

Y entonces dirá a los de su izquierda:

-Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis…..

Entonces también éstos le contestarán:

– Señor, ¿cuándo te vimos… ?

Y Él replicará:

– Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo. Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

Orar en Domingo:

El Reino de Dios están dentro de nosotros, por José Enrique Ruiz de Galarreta sj

“… todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes”, por Hermann Rodríguez Ossorio sj

Un juicio extraño, por José Antonio Pagola

El juicio del Hijo del Hombre, por Xabier Pikaza

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