DUBLÍN y las BOMBAS de RACIMO: un PASO VITAL para su PROHIBICIÓN

Desde el 19 de mayo, más de 100 países, entre ellos España, se reúnen en Dublín para negociar un nuevo tratado internacional cuyo objetivo es la prohibición de las bombas racimo, un armamento que «produce un daño inaceptable». El mayor peligro que representan es que son armas de saturación área con un efecto indiscriminado; es decir, están formadas por una bomba «contenedor» que se abre en el aire dispersando cientos de submuniciones que, al caer, no distinguen entre los objetivos, alcanzando, en un 98% de las ocasiones, a civiles. Pero esto no es lo peor: una parte de las submuniciones no explota y quedan esparcidas sin control por amplios territorios, prolongando indefinidamente las guerras, actuando como minas antipersonales y mutilando a personas muchos años después del término del conflicto.
El Papa, Benedicto XVI, aprovechó el día previo al inicio de la Conferencia en Dublín para realizar un último llamamiento, tras una larga serie de enérgicas condenas a estas armas, para alentar a las partes negociadoras a que promuevan «una Convención que prohíba estos mortíferos artefactos», haciendo especial hincapié en que «gracias a la responsabilidad de todos los participantes se pueda alcanzar un instrumento internacional fuerte y creíble». Es éste precisamente el gran desafío de la Conferencia de Dublín: que todos los gobiernos rechacen una versión «diluida» de este tratado, y consigan que toda variante de las bombas de racimo queden prohibidas en virtud del mismo.

Por Kike Figaredo sj. Sigue leyendo en Abc…

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