El BUS IGNACIANO

Salimos con media hora de retraso: 7,30 hora portuguesa. El chófer que había había dormido también en Verbo Divino (no lo supimos hasta las 7,20 del mismo dia 22), tenía instrucciones de salir a las 8 y estaba tranquilamente diponiéndose a desayunar. Así que se le avisó y pudimos salir con ese retrasillo, colmados de los últimos besos, bendiciones y abrazos de los valientes que madrugaron para despedirnos (Aurora, Osmin Magaña de CVX-El Salvador, Albetro Brito sj, Jesús María Muñoz sj, entre otros).
Yo me sentía un poco mal, porque había insistido mucho en que todo el mundo estuviera puntual a las 7 am y así fue, todos estábamos con ojos somnolientos en la gran escalinata de entrada a la casa (escenario de tantas fotos…), añorando un cafelito.
Así que nada más salir, ya a punto de entrar en la autopista, John de Filipinas, nos viene con cara de apuro y la llave de la habitación en la mano. El pobre Miguel corrió de vuelta a devolver la llave, mientras el bus con todos los ocupantes esperábamos en la cuneta. En esos minutos nos encomendamos para el viaje con un Padre Nuestro, un Ave María y el canto de “Ven con nosotros a caminar”. Ya llegó Miguel jadeante y pudimos proseguir.

A eso de las 8:45 hicimos la parada para desayunar en un area de servicio portuguesa (super cara, por cierto) y tras 45 minutos pudimos proseguir. Cuando pasamos la frontera, del fondo del bus, lugar reservado, siempre, a los mas marchosos, se oía la tonadilla: “Que viva España, la, la, la, lara, lara, que viva España”.
A eso de las 13,30h, ya hora española, llegamos a Salamanca, donde Benito Marín, bendito él, nos esperaba con su amplia sonrisa, disponibilidad y amabilidad. En la casa había habido un mal entendido y no estaba previsto que comiéramos, con lo cual cocinaron corriendo lo que tenían para la cena (luego ya tendrían tiempo de comprar la cena). Comimos apaciblemente y luego los viajeros se retiraron a descansar a las habitaciones, para retomar la visita a la ciudad a las 4 pm.
En ese momento Benito nos llevó a Miguel y a mi a la estación a coger nuestro tren de vuelta a casa, por el camino nos fue enseñanado a izquierda una iglesia románica, a la derecha el colegio de los jesuítas, ilustrado con una clase de historia (un guía en toda regla). Vinieron en el coche para ver las posiblidades para proseguir también su viaje, Xabier Zabala sj y Eduardo Barahona, CVX-Ecuador, residente en Madrid, que aunque no participaban en la peregrinación, habían utilizado el bus para viajar a Salamanca, al igual que Gonzalo Montero también de CVX-Ecuador. Así que Miguel y yo nos despedimos ya en el andén rumbo a Madrid, donde enlazaríamos con otro tren para Pamplona, nuestro destino. En el andén nos despedimos de Xabier, y a Eduardo hasta que Dios quiera que nos volvamos a ver y a Benito hasta dentro de dos días, donde nos vamos a ver para la visita del bus en Pamplona y Javier.
Ya en Pamplona, nos hizo saber Benito, que las pobres coreanas seguían su “aventura- pesadilla” de perder enlace tras enlace, para poder unirse al bus: no pudieron llegar a Fátima, por estar bloqueadas en Londres, de donde pudieron volar a Lisboa, en donde perdieron el tren para llegar a Salamanca, con lo que cogieron un vuelo a Madrid, donde han llegado hoy a las 6,30h y ahora están ya en un autobús rumbo San Sebastián, desde donde cogerán otro a Loyola, se les espera sobre la hora de comer. Recemos para que logren llegar con bien.

Un abrazo a todos,
prometo comentarios del bus
en su paso el domingo por Pamplona y Javier.
Sara Palacio cvx, desde Pamplona

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