El SENTIDO de la VIDA (I)

Como si empezara a salir de un sueño,
así me siento, Señor Jesús.
Comienzo a saborear el alba de un nuevo amanecer,
y es como la paz después de la tormenta.
Ahora sé que después de la tempestad viene la calma.
Señor Jesús, Señor del sosiego y de la serenidad,
acompáñame en este nuevo camino que estreno.

Yo quiero poner mis ojos dentro.
Quiero abrir los ojos del corazón
y con “nuevos ojos de ver” mirar la luz
y buscar el bien y la belleza, la verdad y el amor,
en mi corazón escondido y silencioso.
Quiero Señor, construir mi vida desde la Vida.
Quiero levantar mi vuelo desde una libertad responsable.
Quiero hacer verdad en mi camino desde la Verdad.
Quiero Señor, vivir el amor y el servicio desde el Amor.

Te necesito, Tú que eres la Respuesta a mi búsqueda.
Señor Jesús, yo quiero un sentido para mi vida,
quiero crecer en búsqueda de razones y sentidos
para mi existencia.
Quiero encontrar el modelo de ser hombre.
Quiero, Señor Jesús, orientar mi vida, darle rumbo.
Quiero saber la razón de mi origen, de dónde vengo.
Quiero que el río de mi vida tenga en ti su manantial.
Quiero saber la razón de lo que haga en la vida.

Quiero saber si mi vida vale la pena vivirla.
Quiero que el sentido de mi vida seas Tú.
Quiero saber hacia dónde camino,
saber cual es el destino y la meta de mi vida.
Quiero que Tú, Señor, seas el final de mi camino.
Señor Jesús, no quiero una vida que se apoye desde fuera.
No quiero muletas que no me dejen ir lejos.
No quiero soportes que no aguanten mi libertad.
No quiero parches para mi camino,
ni caretas para mis problemas.
No quiero manos que me empujen,
ni que den cuerda a mi fracaso.
No quiero quedarme en la cáscara de las cosas,
mientras mi corazón se muere de hambre.

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