GRACIAS POR VENIR

Una buena acogida lo hace todo. Llego, llamo a la puerta y una persona me abre su hogar con una sonrisa. Después un abrazo. Y poco a poco, en conversación, alrededor de una mesa, hablo en intimidad, le cunto lo que vivo, lo que deseo y lo que me preocupa. Me mira y le miro. El Señor es quien sostiene. Y todo esto porque alguien me sonrió y me abrazó al llamar a la puerta. Entonces, desde esa acogida cariñosa, podré mirar mi realidad con la mirada de quien sueña nuevos caminos.
Bienvenido seas. Gracias. Te abro la puerta. ¿Cómo estás? Dame un abrazo. Aquí tienes tu casa, casa de todos los que quieran entrar. Lee hacia abajo todas las entradas de prueba de este blog. Es tuyo. Disfrútalo. Cada día intentaremos tener algo nuevo y hablaremos de lo que quieras para crecer juntos.
Y cuando quieras, llama a la puerta. Te abriré, te sonreiré y te abrazaré.

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