Hace falta ayunar

Dolors Oller. Aunque vivimos en una de las sociedades más secularizadas de Europa, nadie puede negar que las raíces de nuestra cultura son judeo-cristianas. Y eso se nota en valores, maneras de hacer, fiestas, tradiciones. Para los creyentes cristianos acaba de empezar un nuevo tiempo litúrgico: la Cuaresma. Es un tiempo de preparación para vivir en profundidad, en medio de los trabajos y preocupaciones diarias, el misterio de la muerte y resurrección de Jesús, punto fundamental de nuestra fe. En este tiempo la Iglesia nos propone practicar la limosna, la oración y el ayuno. Es fácil, en los tiempos que corren, ridiculizar, incluso dentro del mundo creyente, ciertas prácticas del pasado. Más valdría, sin embargo, ser más humildes y tratar de profundizar en la sabiduría de estas propuestas, actualizándolas. Y quiero referirme especialmente al ayuno.

Leelo íntegro aquí.

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