IV DOMINGO de ADVIENTO

Del EVANGELIO de MATEO 1, 18-24
La concepción de Jesucristo fue así: La madre de Jesús estaba desposada con José y antes de vivir juntos resultó que ella esperaba un hijo, por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era bueno y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero apenas había tomado esta resolución se le apareció en sueños un ángel del Señor, que le dijo:
– “José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados”.
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta:
La virgen concebirá y dará a luz un hijo
y le pondrá por nombre Emmanuel
(que significa “Dios-con-nosotros”)
Cuando José se despertó hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.
Orar en Domingo:
Esperando con María y José, por Javier Leoz
La búsqueda infatigable del Niño Dios, por José María Maruri sj
La Anunciación de José, por Fray Marcos
Está con nosotros, por JAP
El sentido teológico del relato, por Enrique Martínez Lozano
La buena noticia de Jesús nos libera, por José Enrique Ruiz de Galarreta sj
Salvará a su pueblo de sus pecados, por Hermann Rodríguez Osorio sj

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *