La SALVACIÓN que VIENE de ABAJO. HACIA una HUMANIDAD HUMANIZADA, por Jon Sobrino

Hace poco escribía J. Comblin estas palabras: “En los me-dios de comunicación se habla de los pobres de forma siempre negativa, como los que no tienen bienes, los que no tienen cultura, los que no tienen para comer. Visto desde fuera, el mundo de los pobres es todo negatividad. Sin embargo, visto desde dentro, el mundo de los pobres tiene vitalidad, luchan para sobrevivir, inventan trabajos informales y construyen una civilización distinta de solidaridad, de personas que se reco-nocen iguales, con formas de expresión propias, incluidos el arte y la poesía”.
Con estas palabras se afirma que en el mundo de los po-bres hay valores importantes que, además, construyen una civilización de solidaridad. Y no es una opi-nión aislada. Con frecuencia hemos podido comprobar en El Salvador, de gente que nos visita, que entre los pobres han visto la irrupción de lo humano en forma inesperada –y para algunos también de lo divino. También en España, en medio de la catástrofe del Katrina, una diputada de una autonomía española confesaba su emoción incontenible, su asombro y agradecimiento por el apoyo que ellos, blancos y extranjeros, habían recibido de los negros, pobres e inmersos en horrores espantosos. Los testimonios se pueden repetir ad infinitum.

Artículo de Jon Sobrino publicado en “Selecciones de Teología”.

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