Las mismas MANOS

Las mismas manos son las que dan y las que quitan. Las mismas manos son las que acarician y las que abofetean. No son distintas las que se cierran para dar un puñetazo de las que lo hacen para dar un golpe sobre la mesa y poner freno a las injusticias. Las que, abiertas, exigen tributo, son las mismas que quieren ofrecerse.
Las manos que acusan con el índice no son diferentes de las que señalan el camino a seguir. Las que alzan su pulgar mostrando acuerdo, optimismo o compenetración son las mismas que lo bajan autorizando la muerte de los gladiadores romanos (o de otros muchos). No son diferentes las manos cuyos dedos aprietan el gatillo o el detonador, de las que los usan para arrancarle al piano las más preciosas notas.

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