LEE estas CARTAS de un MISIONERO en KENYA

El Padre Javier Hinojosa, Misionero mexicano de Monterrey, Nuevo León, México está en Kenia y nos pide rezar por él y por los feligreses que tiene a su cuidado, así como por los misioneros de otras denominaciones cristianas que están tratando de escapar de las matanzas que están llevándose a cabo en Kenia. El Padre Javier ha aceptado la voluntad de Dios y está dispuesto a morir por Cristo en ese país africano donde está su misión. (Transcribimos sus cartas, acabadas de recibir esta noche) En Kenia son las 6:15 de la mañana del sábado 5 de enero; las ciudades están cubierta de llamas y el sonido de las armas y de las balas está muy cercano a los que tratan de salvar sus vidas.
****** PRIMERA CARTA *****
Estoy en una situación terrible, estalló una guerra civil en Kenya por el resultado de las elecciones presidenciales y quedé atrapado en una ciudad Kisumu, estoy refugiado con los misioneros de Mill Hill y no sé lo que va a pasar, hay decenas de muertos, cientos de heridos. Pero sé que Dios no me deja, sólo que me cuesta mucho vivir esta violencia. Te pido rezes por mí, por la paz en Kenya y en el mundo. Sé que Jesús es el Señor y que nada nos puede separar del amor de Dios. Un abrazo. Hasta que Dios quiera. Tu amigo. Padre Javier Hinojosa
****** SEGUNDA CARTA *****
Gracias por tus palabras de aliento. La violencia continúa. Sigo atrapado en esta ciudad Kisumu sin poder salir, la ciudad esta semidestruida y 70.000 gentes están huyendo para escapar de la muerte pues los luos, cuyo candidato perdió las elecciones están locos de rabia vengándose y asesinando. Anoche quemaron una iglesia con 50 gentes adentro, niños y mujeres. Dios mío: cómo puede el hombre ser tan cruel con sus hermanos? Pero sigo creyendo en el triunfo del amor sobre el odio. Jesús es el Señor. Después de la cruz viene la resurrección. No me arrepiento de haber venido a África.
Parte del ser misionero es acompañar a su gente en su dolor y es lo que hago: orar, llorar, seguir creyendo en jesus, esperar, amar, perdonar…….. Pero llevo mi tesoro en vasos de barro. Ya es el sexto día de estar refugiado con los padres de Mill Hill y no se ve para cuando se resuelva la situacion pues la violencia aumenta. Tal vez me toque dar la vida por este pueblo. Estoy dispuesto. No nos dejen en sus oraciones pues creo en la fuerza de lam intercesión y del triunfo del Inmaculado Corazón de María. Sigan rezando por nosotros. Un abrazo. Tu amigo. Padre Javier
****** TERCERA CARTA *******
Muy querido hermano y amigo: Paz. Saludos desde Kenya. Me has emocionado tanto con tu mail que he llorado y sigo llorando. Gracias por hablarme como amigo. Gracias por decirme que estás conmigo. Sé que el tiempo y la distancia no impiden la comunicación, la comunión, la intimidad entre dos seres y déjame decirte que yo también te siento ahora como uno de mis mejores amigos. Te conozco en foto, espero tu hayas recibido ya mi carta con mi foto que hace semanas te mandé. Déjame abrirte mi corazón: estoy todavía sumamente asustado. esta situación sólo la había visto en películas de guerra pero ahora estoy en medio de una guerra. Tengo aquí conmigo en el hotel desde donde escribo a un grupo numeroso de misioneros metodistas que como yo están huyendo de la violencia para evitar la muerte. Son 70.000 las personas que están huyendo hacia Uganda con nada más que lo que llevan puesto. Esto es terrible. ¿Cómo no voy a sufrir? Son mis hermanos. Los amo. Por ellos vine a su país. Por ellos estoy aquí. La mayoría son creyentes. Ciertamente son inocentes sin más crimen que pertenecer a otra tribu. Gracias por tus palabras, gracias por tus oraciones, me confortan, me animan a seguir llevando esta cruz tan pesada de vivir en medio de esta violencia inhumana y sin sentido. Pero te repito: sigo creyendo en la fuerza del amor. Sé que es Dios, no el hombre quien tiene el control de nuestras vidas y de la historia. Pido por la conversión de las personas con ansias desmedidas de poder que están causando este dolor. Perdónalos Señor porque no saben lo que hacen!. Comparte este mail con muchos hermanos porque debemos ser una familia unida en la alegría y el dolor. Recuerda que Pablo dice en nombre de Dios: Llorad con los que lloran, estad alegres con los que están alegres. Te amo, hermano, en Jesús, con Jesus, para Jesús. Te bendice tu hermano misionero. Padre Javier Hinojosa.
****** CUARTA CARTA *****
Querido hermano, amigo, tocayo: Gracias de nuevo por tus palabras y por hacerme sentir la fuerza de la unión y de la solidaridad de mis hermanos en Argentina y otras partes del mundo. Somos de verdad un cuerpo y cuando un miembro sufre todo el cuerpo sufre. Jesus lloró sobre Jerusalén y ahora llora sobre Kenya, sobre esta ciudad Kisumu donde me encuentro, como dices, en el ojo del huracán pues en todos los rostros se ve el temor, el miedo, la angustia. La violencia continúa. Ya no hay distinción de denominaciones. Estoy en este pequeno hotel con un grupo numeroso de misioneros metodistas que corren por salvar sus vidas y están ansiosos por salir del país. La verdad yo quisiera hacer lo mismo pero algo me detiene: el pastor no abandona a sus ovejas cuando ve venir el lobo. Sé que mi lugar es aquí, me toque o no me toque morir porque ya son cientos de muertos. Dios los tenga en su gloria como al buen ladrón que le dijo desde la cruz: Hoy estarás conmigo en el paraíso!. La vida para el cristiano no termina, se transforma y disuelta nuestra morada terrenal se nos prepara una mansión eterna en el Cielo. Ésta es nuestra fe. Ésta es la fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar. Pero somos humanos. La vida es sagrada. Nadie la debe arrebatar. Nos toca defenderla. Una cosa es ser martir, otra cosa es ser loco y salir a que lo maten a uno pues los padres de Mill Hill con los que estamos nos insisten que no salgamos ni tratemos de huir, no hay ninguna seguridad!. Mi fe me sigue diciendo que es Dios y no el hombre quien tiene el control de la historia humana y nuestra propia historia personal. Gracias por su oración. Les sigo pidiendo su oración. Comparte este mail con muchos hermanos, te lo voy a agradecer. Sigo oyendo balazos, tal vez tenga que huir ya. Un abrazo. Tu amigo. Javier

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