Los 10.000 nombres de DIOS en el SIGLO XXI

Las formas de entender la religión son tan diversas como personas hay en nuestro planeta. Sin embargo, hace algunos siglos (o incluso sólo algunas décadas), las religiones se entendían de una forma más monolítica, distribuidas geográficamente en grandes núcleos, “la cristiandad”, el Islam… Esas divisiones ya no son tan válidas como hace tiempo. Al igual que la cultura, el idioma o la comunicación, las creencias religiosas se han transformado en algo mucho más dinámico y globalizado. Ésta es una de las conclusiones más importantes del ‘Atlas de las Religiones’, publicado por la revista francesa La Vie en colaboración con el diario Le Monde, que analiza, culto por culto, país por país el “paisaje religioso mundial” y sus influencias en la geopolítica de nuestro planeta. Un recorrido por los más de diez mil nombres con los que los humanos llamamos a Dios en nuestra era.

La geografía de la religión
A priori parece evidente que las religiones están vinculadas al espacio geográfico que es da su impronta: montañas y ríos sagrados, iglesias, templos, mezquitas… Pero según afirma el Atlas de Le Monde “las religiones no son estáticas, evolucionan, conquistan territorios, se desplazan”. Hoy en día la división del planeta en grandes áreas religiosas tiene cada vez menos sentido. Las migraciones, el mestizaje y el crecimiento de las grandes ciudades “han removido a la población y quebrantado las sociedades tradicionales, las referencias comienzan a erosionarse”.
Este hecho, además, hace aún más difícil el análisis estadístico de las creencias ya que “la religiosidad no puede resumirse sólo en elementos visibles, la experiencia interior de los individuos, su búsqueda espiritual es difícil de traducir a la cartografía”. ¿Un bautizado es necesariamente un católico? ¿Puede considerarse a un agnóstico dentro de la categoría de ‘sin religión’ de la misma manera que a un ateo? Desde estas dudas, Le Monde aborda el dibujo de la geografía invisible en la que se reparten las formas en las que los humanos entendemos a la divinidad.

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