Nuestro primer APOSTOLADO es VIVIR APASIONADAMENTE nuestra VOCACIÓN

Con la alegría de estar celebrando nuestra vocación este 25 de Marzo, fiesta de la Anunciación, he recordado unas letras de Pedro Arrupe, personaje al que admiro un montón. Estas letras son de cartas y discursos que dirigió a religiosos -él, fuera de General de la Compañía de Jesús, fue elegido por largos años y de manera sucesiva Presidente de la Unión de los Superiores Generales de todas las órdenes religiosas de la Iglesia Católica- en tiempos de cambios profundos de la Iglesia, en tiempos de los grandes desafíos que dejó el “recién salido del horno” Concilio Vaticano II, pero también de profundos conflictos que provocaba renovar la Iglesia en tantas dimensiones.
Palabras más, palabras menos, decía que el mayor aporte que podían hacer los religiosos a la Iglesia y al mundo era el testimonio de su vocación plenamente vivida, con coherencia, con confianza interminable en el Señor. Vivirla con gratitud, alegría, compromiso y esperanza era el mejor testimonio de lo que el Resucitado es capaz de hacer, de dar sentido a nuestras vidas y al mundo.
Hoy quiero rescatar estas palabras, y aunque escritas originalmente para religiosos, aplicarlas a nosotros. En tiempos de grandes desafíos –ciertamente distintos pero tan grandes como aquellos- y de no pocos conflictos –incluso dentro de nuestra propia CVX- quisiera invitarlos a celebrar juntos el don maravilloso que es esta vocación que Dios nos ha regalado.
Chuco, Vocal de Apostolado CVX en Ecuador. Sigue leyendo…

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