OFRENDA del DÍA

Hoy, Señor, al comenzar este nuevo día

te ofrezco todo lo que soy y lo que tengo.

Te ofrezco las pequeñas cosas que suelo hacer cada día:

el esfuerzo que supone levantarse,

la rutina de vestirse, desayunar e ir al trabajo,

la monotonía de las clases y la satisfacción de estar con mi familia.

Te presento esa alabanza y ese reproche,

ese buen momento y el que no es tan bueno,

Gracias, Señor,

porque todo, aún lo más ordinario y cotidiano,

es una oportunidad que me das para vivir intensamente,

poniendo amor en todo lo que hago.

Que al final del día,

sienta la cercanía de tu presencia

y la satisfacción de saber que en este día

he hecho lo que a ti te agrada.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.