Participación en la Asamblea final sinodal de la Conferencia Episcopal Española

Este pasado sábado día 11 se celebró la asamblea final sinodal de la Conferencia Episcopal Española. En esa jornada la Iglesia realizó un gran despliegue de medios y recursos para presentar, ante un nutrido grupo de personas representantes de diócesis, comunidades, movimientos, asociaciones y congregaciones, el documento “síntesis sobre la fase diocesana del sínodo sobre la sinodalidad de la Iglesia que peregrina en España” que tiene una extensión de 18 páginas. Este documento, con algunos añadidos que se propusieren ese día, será remitido por la Conferencia Episcopal al Vaticano para que sea tomado en cuenta en el sínodo que se será realizado en otoño del año próximo. 

En él se pueden encontrar muchos de los asuntos que hoy preocupan en nuestros grupos, comunidades, diócesis, etc. La necesidad de renovación de la liturgia, los procesos de acogida y acompañamiento a quienes se sienten rechazados por la Iglesia y la sociedad, la superación de clericalismo y autoritarismo, la complementariedad de las vocaciones laicales, a la vida consagrada y al sacerdocio, la fractura entre la Iglesia y la sociedad, la Iglesia como institución (el papel de las mujeres, de la gente joven, el abordaje de los abusos sexuales, de poder y de conciencia), etc. Gran parte de las inquietudes y los retos se encuentran planteados en este documento que tienen la virtud de señalarlos de forma explícita y la limitación (por ser una síntesis, además de un proceso de consulta en el que todavía se está en el momento del análisis de la realidad) de no plantear abordajes concretos ante ellos. 

A partir de ahora, como se ha señalado reiteradamente, queda instalado en la Iglesia el concepto de “sinodalidad” y la propuesta de “discernimiento”. Dos palabra, sinodalidad y discernimiento, con profundo significado y que necesitan ser puestas en práctica desde el más pequeño espacio eclesial hasta los niveles de mayor responsabilidad dentro de la Iglesia. Si no, la frustración no sólo será mayúscula sino que condenarán a ambos términos al olvido. Es un verdadero desafío en una Iglesia que, como parte de su naturaleza, maneja los tiempos con una lentitud poco coherente con los ritmos y velocidades de las personas y, sobre todo, del mundo de hoy. 

En este camino nuestra comunidad CVX ha estado, está y estará presente, participando en todos los esfuerzos que hagan realidad una Iglesia que avanza y se mueve como el Espíritu va indicando. A lo largo del último año, numerosas personas de nuestras comunidades locales han participado activamente y han aportado documentos en espacios diocesanos. Además, a través del Foro de Laicos, hemos promovido la creación de grupos de experiencia sinodal que han ayudado a generar un dinamismo a las comunidades, asociaciones y movimientos laicales ahí presentes. Finalmente, en la asamblea sinodal del sábado 11 CVX estuvo presente, invitada por el equipo sinodal como reconocimiento a su contribución en este proceso. Nuestra comunidad tuvo la fortuna de sentirse parte de una Iglesia que quiere caminar y de reforzar no sólo su compromiso eclesial, que ha quedado claro con sus iniciativas y esfuerzos, sino también su sentir y vivir eclesial, su plena eclesialidad.

Eduardo Escobés

Presidente CVX-E

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