PROYECTOS 141: “Profundizando las Gracias de Fátima para encaminarnos hacia una Comunidad Profética como CVX Mundial”

Como miembros de la Comunidad de Vida Cristiana Mundial nos sentimos especialmente unidos por nuestra fe y espiritualidad comunes, y muy particularmente nos sentimos llamados a ser un verdadero Cuerpo Apostólico que sea signo de esperanza y factor en la construcción del Reino en nuestros días. La Asamblea Mundial reunida en Fátima (Agosto 2008) ha sido especialmente sensible a un llamado que nos invita a asumir con gran “creatividad discerniente” el reto de responder como UN CUERPO APOSTÓLICO ante los signos de los tiempos de este mundo tan complejo y cambiante; sobre todo frente a las situaciones tan generalizadas de exclusión hacia los más necesitados. Unido a ello reconocemos la importancia de profundizar y fortalecer nuestra pertenencia y compromiso como miembros de CVX, así como encontrar maneras de contagiar a otros de esta gracia que quiere comunicar la esperanza que vivimos como seguidores de Cristo y su Iglesia.
Hoy especialmente nos sentimos invitados por el Dios del amor para vivir como comunidad que se reúne alrededor de Jesús (Mc 6, 30), en la presencia de María nuestra madre, para expresarle lo que hemos hecho, aprendido y enseñado en los últimos meses y años. Todos los miembros de CVX nos hemos de sentir invitados a la mesa con Jesús para compartir con Él lo que ha sido y es significativo de nuestras vidas como ignacianos, como miembros de una Iglesia, y sobre todo como compañeros de camino en este Cuerpo Apostólico.
En Fátima los delegados recibimos profundos regalos como Asamblea, pues experimentamos un genuino banquete del Señor, y reconocimos los signos evidentes de la gracia que nos acompaña como comunidad.
Hoy es necesario que el espíritu de Fátima siga contagiando la esperanza que vivimos como CVX mundial, de tal forma que todos y todas nos sintamos parte esencial de este banquete alrededor del Señor. Este don profundo e intenso tiene como destinatarios, en primera instancia, a cada uno y una de los miembros de la CVX en todo el mundo, para que nos sintamos genuinamente llamados a crecer en pertenencia, esperanza y compromiso con este cuerpo CVX.

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