SEÑOR, ENSÉÑAME a RECONOCERTE

Señor, son muchas las que me dicen: sé prudente; ten cuidado.
Ten cuidado con la gente; ten cuidado de no dormirte;
ten cuidado de no pasarte; ten cuidado en la calle;
ten cuidado por la noche; ten cuidado en el trabajo;
ten cuidado pues es zona conflictiva.
Ten cuidado, que te necesitamos.
Pero muy pocas, y pocas veces, me dicen que vigile,
Porque puedo encontrarme contigo y no reconocerte…
Yo sé que te gusta dar sorpresas saliendo a nuestro encuentro
en lo cotidiano de cada día, en las miradas de rostros cercanos,
en los ecos de voces lejanas, en la mesa caliente
en el trabajo y en el descanso, en los recodos de la vida,
en la soledad sonora, en plazas, calles y mercados,
en sendas peligrosas y arriesgadas, en las noches oscuras,
o cuando descansamos bajo una higuera…
Señor, enséñame a reconocerte.

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