TENGO SED del DIOS VIVO

Tengo sed del Dios Vivo. Podría seguir así, ir tirando más o menos… ¿Por qué complicarme la vida? Tampoco es para tomárselo tan en serio, no? Pero tengo sed del Dios vivo.

Quisiera no tener que elegir, no tener que tomar una decisión. Preferiría no hacer una opción. ¿Para qué tanta exigencia? Tampoco es para ponerse tan radical, no? Pero tengo sed del Dios vivo.

Hasta aquí he llegado, y aquí me paro. A mí que no me despierten, estoy cansado. Ya está bien, ¿no?, total… ¿para qué? Pero tengo sed del Dios vivo.

No quisiera renunciar a nada. ¿No sería mejor apuntarse a todo? Sin decidirse por nada, Sin arriesgar nada. Pero tengo sed del Dios vivo.

Pienso que Jesús fue un buen hombre, que dijo cosas buenas y las hizo. Lo mataron cruel e injustamente. Soy un admirador de su figura histórica. Pero tengo sed del Dios vivo.

Creo en Cristo y en su mensaje. La suya sí que es verdadera religión. Creo que tengo fe a pesar de tanta duda y confusión. Creo que aún me queda esperanza a pesar de lo que veo. Pero tengo sed del Dios vivo.

Soy bastante religioso a mi manera. Ni soy un santo de altar. Ni una mala persona, creo yo. Un cristiano de siempre, de toda la vida. Vamos, como todos. Un tanto rutinario. Y no muy cumplidor, es verdad. Pero tengo sed del Dios vivo.

(Publicado en Vocaciones Jesuitas)

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