TESTIMONIO de MIGUEL COLLADO, DELEGADO de CHILE

Esta mañana, buscando en la web más opiniones sobre nuestra Asamblea me he encontrado con este testimonio de primera mano de Miguel Collado, delegado por Chile. Os animo a leerlo y a rezarlo tranquilamente.

Es distinto haber leído sobre la situación en algunos países africanos a escuchar directamente a los cevequianos de Zimbabwe presentar como símbolo los restos de un jarrón roto, pero le quedan pedazos de esperanza con el cual reconstruir algo. Es que su fe en Jesucristo y en el Reino es cada día mayor. La Asamblea, de momento les respondió con un largo y emocionado aplauso.

Presentación de Zimbabwe

Es que la realidad de esos países supera nuestra capacidad de asombro. Escuchar cómo Botswana pedía ayuda urgente, o contemplar un abrazo entre el delegado de Chad y el asesor eclesiástico de Sudán, países que han estado en graves conflictos bélicos el último tiempo, fue algo muy emocionante, pues ya no es un reportaje periodístico, son cevequianos iguales que nosotros que se nutren de los Ejercicios para salir adelante con sus comunidades. Son cevequianos, miembros de nuestra misma comunidad. Son hermanos nuestros, de otra raza, de otro continente que ahora los tenemos sentados junto a nosotros, compartimos el mismo pan en la mesa eucarística y en el comedor.

Presentación de Chad

Perdonen amigos(as), lo personal de estas palabras, son los sentimientos que me embargan en estos momentos y creo que es bueno que lo sepan de primera fuente y ahora mismo. Esta Asamblea se iba a realizar en el Líbano y se cambió por la guerra. Conversar con el jesuita de Cuba en que me contaba la cantidad de problemas que hay allá y que estando todo listo, la delegación no pudo asistir porque no tuvo VISA para salir de la isla para los laicos. O que la representante de Taiwán tenga como plan apostólico introducirse en China, pero que es muy peligroso hacerlo porque ser católico está prohibido… Son realidades que no palpábamos desde nuestros esfuerzos apostólicos locales que son muy válidos y necesitamos seguir con ello, pero con la conciencia clara de que en esta pequeña aldea global cada día estamos más cerca de estos otros hermanos muy queridos por el Señor, pero que sufren mucho.

Presentación de Taiwán

Vuelvo a leer la gracia de hoy y no me queda más que dar gracias por estar junto a ellos, a buscar formas de solidarizar con sus carencias y con sus problemas y aprender de su fe y esperanza, pues con todo no han dejado de sentir la amorosa mirada de Dios que sufre con ellos. Dar gracias porque esta experiencia de mirar más de cerca el mundo real de nuestra comunidad, nos hace estar más conciente y nos da mayores elementos para discernir lo que Dios quiere de nosotros. Vuelvo a pedirles que recen por esta Asamblea, el Espíritu de Dios ya está revoloteando entre nosotros, ahora nos queda dejarnos llevar por sus soplos y escuchar atentamente lo que nos está comunicando al contemplar mañana los senderos que hemos tomado entre Nairobi y Fátima.

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