Un cambio de paradigma en la educación espiritual

Ayer, en Madrid, la Superiora General de la Congregación Hijas de Jesús, la brasileña Maria Inez Furtado de Mendonça, apostó por un cambio de paradigma en la educación que ponga a los alumnos en contacto con Jesucristo, que tenga por centro no tanto a la persona como a Jesús y a los más desfavorecidos de la sociedad y que potencie una espiritualidad de educadores.

Maria Inez Furtado, psicóloga, teóloga y durante 30 años dedicada exclusivamente a la educación, afirmó en la inauguración del XI Congreso de Escuelas Católicas, que hoy la educación debe contribuir a que el proceso transformador que vive nuestro mundo sea humanizador y que “es necesario tomar distancia de las realidades aparentemente muy conocidas para descubrir los nuevos desafíos que esconden. Cuando la educación nos desconcierta es cuando hay esperanza de cambio”. Ante los participantes en el congreso desarrolló un nuevo paradigma original, aquel que concibe la educación como obra del Espíritu de Dios y a los educadores como hombres y mujeres con competencia espiritual.

Para llegar a este paradigma, es necesario que se den tres aspectos que apuntan al cambio. En primer lugar, en la escuela católica educar es poner a los alumnos en contacto con Jesús para aprender a vivir en relación con los demás. En segundo, la Superiora General de las Hijas de Jesús se preguntó: “¿No habrá que reconocer que la educación centrada en el alumno conlleva el peligro de hacer nacer individuos egoístas y centrados en sí mismos? ¿No será posible una educación cuyo centro sea Jesús y todos aquellos por quienes Él dio la vida?”. Y por último, es necesario tomar en serio la espiritualidad para educadores, porque para ella “es imprescindible que en nuestros centros estén (y se formen) educadores que vivan animados por el Espíritu de Dios y que lo expresan públicamente (comunitariamente), no sólo en el interior de sus corazones”.

Asimismo, Maria Inez Furtado afirmó que el papel evangelizador de la escuela católica no entra en riesgo por la disminución de personas consagradas sino por posturas, decisiones, opciones y orientaciones.

Ante este cambio de paradigma es necesario un ambiente en el que las personas se traten como personas; en el que sea posible una comunicación humana de calidad; en el que predomine la ‘positividad’ sobre el negativismo; la esperanza sobre el derrotismo. Un ambiente en el que la atmósfera sea humana y en el que todas las personas estén incluidas”. Para Maria Inez Furtado crear una atmósfera humana es hacer visible el Evangelio en el día a día, se consigue cuando se integra la organización, la comunicación, las emociones, la expresividad interior, existencial y mística; y cuando se cuidan los lugares de decisión. En este punto incluyó un nuevo paradigma, aquel que asocia gestión y espiritualidad para conseguir una gestión espiritual.

Por último, para ella evangelizar por la educación supone aprender de los modelos pedagógicos más avanzados; tejer una red de relaciones y colaboración y recordar la integración eclesial que conlleva la misión de la escuela católica.

La conferencia inaugural terminó confirmando el lugar privilegiado que debe tener la Palabra de Dios en los centros católicos e invitando a los asistentes a dejarse desconcertar con nuevas propuestas para salir del Congreso con necesidad de cambios.

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