X DOMINGO del TIEMPO ORDINARIO

DEL EVANGELIO DE MATEO 9;9-13)
Vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos y le dijo:
– Sígueme.
Él se levantó y lo siguió. Y estando a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y
pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al
verlo, preguntaron a los discípulos:
– ¿Cómo es que vuestro maestro como con publicanos y pecadores?
Jesús les oyó y dijo:
– No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad y aprende lo que
significa “misericordia quiero y no sacrificios”: que no he venido a llamar a los justos
sino a los pecadores.
Orar en Domingo
Los “justos” no necesitan a Dios, por José Enrique Ruiz de Galarreta sj
Encuentros con la Palabra, por Hermann Rodríguez Osorio sj
– Comentario de José Antonio Pagola
– Comentario de Xabier Pikaza
Señor, tú me conoces y me comprendes,
que me levante o me siente, Tú lo sabes.
Desde lejos atraviesas lo que pienso
Que camine o que me acueste, Tú lo sabes
mis caminos te son todos familiares.
Aún no asoman las palabras a mi boca
y Tú las conoces ya completas.
Tú me envuelves por detrás y por delante
Tú has puesto tu mano sobre mí.
¡Prodigio de saber que me desborda
profundidad que no puedo alcanzar¡
Eres Tu quien ha formado mis entrañas
quien me ha tejido en el vientre de mi madre.
te doy gracias por tantos misterios
porque soy un milagro, milagro de tus manos.
¡Qué profundos son, Señor, tus pensamientos
qué incalculable tu Sabiduría!
Sondéame, Señor, mira en mi corazón
examina mi alma, comprende mis temores.
Guíame a lo largo del camino
sé mi guardián para la eternidad.

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