XXIV DOMINGO del Tiempo Ordinario: La EXALTACIÓN de la CRUZ

DEL EVANGELIO DE JUAN (3, 13-17)
Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

Orar en Domingo
La Exaltación de la cruz, por José Antonio Pagola

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