Sobre eclesiología y comunidad. Desde el Consejo CVXE

 Apreciados amigos,

Desde el Consejo Ejecutivo Nacional de CVX en España, nos gustaría en este mes compartir con toda la Comunidad algunas reflexiones en relación con nuestra implicación eclesiológica como Comunidad de Vida cristiana:

En primer lugar, hay que decir que nuestra eclesiología debe estar centrada en el proyecto de Jesús como comunidad que continua la existencia del pueblo de Dios haciendo posible la presencia y actuación de Dios en la historia de salvación de la humanidad.

Es importante subrayar que solemos utilizar diferentes conceptos para definir este ser iglesia en el mundo: comunidad, iglesia sinodal, asamblea, comunión, pueblo de Dios…Todos nos ayudan a darle un sentido más integrador y globalizador. Y todos ellos han formado parte de nuestra historia de salvación.

También tenemos diferentes documentos eclesiales que ofrecen un marco a nuestro ser comunidad eclesial. Aunque es verdad que ya ha pasado tiempo desde el Concilio Vaticano II, el cual aportó novedad y aire fresco a nuestra iglesia y a nuestra comunidad, creemos que aún muchos de sus documentos nos pueden ayudar a continuar caminando como iglesia y a seguir en la misión actual; misión que también como Comunidad de Vida la hemos de contagiar al mundo y a nuestras comunidades.

Ya en la “Gaudium et Spes”(GS) se define a la iglesia como comunidad de personas reunidas alrededor de Cristo, guiadas por el Espíritu Santo y con una buena noticia para comunicar al mundo.

La pregunta sería ¿nos creemos como Iglesia y como Comunidad, que somos Buena Noticia? ¿lo somos en nuestras comunidades? ¿es el Espíritu el que guía nuestros pasos?

Una de las consecuencias de la definición da la Gaudium et Spes, sería una cierta relación o una relación muy estrecha y solidaria con la persona humana y con el mundo. Como comunidad, nuestra misión, nuestras misiones deberían ir encaminadas hacia nuestro mundo. Es evidente que cada uno de nosotros, a nivel personal, nuestros equipos de misión y toda la comunidad nacional queremos ser buena noticia. Os animamos a ser fieles a nuestra vocación, a nuestra llamada y a la que el mundo nos pide con insistencia.

Y para finalizar decir que la misión nos debería llevar a que el gozo y la esperanza de los más pobres, fueran también el gozo y la esperanza, los lamentos y las tristezas de aquellos que nos definimos seguidores de Cristo en comunidad.

Personalmente para nosotros esta última idea es la que tiene más fuerza interpeladora ya que no sólo nos transforma a cada uno de nosotros sino al mundo y a las estructuras que lo forman.

¡Ojalá nuestra manera de ser en el mundo y de cambiarlo ayude a restaurar un diálogo cuyo objetivo final es, como dice el Papa Francisco, “ser hermanos y construir un mundo desde la fraternidad”!

            Unidos en la misión y en nombre de todo el Consejo recibid un fuerte abrazo.

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