El fin de semana del 24 y 25 de febrero tuvo una intensidad especial.
Durante la mañana del sábado se desarrolló la reunión ordinaria del Consejo Comunitario, que es el espacio de encuentro entre el Consejo Ejecutivo y las personas que presiden, coordinan o lideran nuestras comunidades locales. En ella se tuvo un rato informativo sobre la asamblea, explicando la dinámica general, las fechas de los envíos, las guías previas de preparación para “calentar el corazón” y la elaboración de orientaciones/recomendaciones. Además se presentó la evolución económica de los últimos años y su gestión, y los aspectos que habrá que abordar en la asamblea para orientar la sostenibilidad de una comunidad que ha crecido de forma significativa en volumen, actividad y compromisos, también económicos. Posteriormente se informó de los pasos de diálogo con la Compañía de Jesús para la elaboración del nuevo convenio de colaboración, que sustituirá al firmado en agosto de 2014, y se recordó la importancia del nombramiento de las personas referente de “buen trato” en la comunidad y de la firma de conocimiento y adhesión al protocolo que tiene nuestra comunidad.
En la mañana del domingo se reunió el Consejo para la misión apostólica institucional, donde se junta el Consejo Ejecutivo y las personas que coordinan los equipos apostólicos. En ella se trabajó sobre cómo va la elaboración de los informes de cara a la asamblea y cómo va a ser la mañana en la que se presentarán, pensando en metodologías activas e interactivas, alejadas de las presentaciones clásicas y pasivas. Se trabajó sobre la proyección estratégica de las líneas, con la orientación de la Unidad de apoyo, y se orientaron los procesos de relevo en la coordinación, y las entradas y salidas de personas a los equipos. También se habló del proceso de elaboración del nuevo convenio entre la Compañía de Jesús y CVX.
Finalmente, ambas reuniones fueron orientadas en su rato de oración por el texto del evangelio del domingo 25: Marcos 9, 2-10. Un texto en el que escuchamos a Pedro decir, en lo alto del monte, “Maestro, ¡qué a gusto estamos aquí! Hagamos tres chozas”… No caigamos en la tentación de hacer chozas en nuestra vida comunitaria para quedarnos ahí en lo alto, sigamos a Jesús que no se permaneció ahí de forma permanente sino que, confirmado por el Padre, bajó de la montaña.
Consejo Ejecutivo CVX-E


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