Nuestra vida, un camino de la Encarnación a la Resurrección

“Cuando tengas la valentía de inclinar la cabeza para mirar tu interior, entonces podrás descubrir la presencia de un Dios que te ama desde siempre; se harán añicos las corazas que te has construido y podrás sentirte amado con un amor eterno. Hermana, hermano, yo, tú, cada uno de nosotros somos amados con amor eterno” (Papa Francisco).

La CVX Indalo Loyola en Almería vivimos el fin de semana del 9 y 10 de marzo nuestro deseado retiro, muy agradecidos por la acogida y oración de las Siervas de los Pobres, Hijas del Corazón de Jesús, que nos abrieron las puertas de su casa.

Joaqui Salord SJ, nuestro asistente, se encargó de todo con mucho mimo: buscó la casa, elaboró los puntos para la oración, la compra, preparó la comida de cada día y la Eucaristía con la que finalizó nuestro encuentro. Nos sentimos muy agradecidos por su disponibilidad y cariño.

Aprovechamos el encuentro para dar espacio a la elección de la persona delegada que asistirá a la asamblea nacional en Málaga, que será nuestro querido presidente: José Antonio.

Con una mirada abierta a la realidad, al sufrimiento del mundo y a todos los crucificados que hay en él, nos preguntamos ¿Cómo está la esperanza del mundo? ¿Cómo está nuestra esperanza?

Sintiéndonos acompañados por el Señor hemos mirado y caminado por nuestra vida reconociéndonos criaturas amadas, reconociendo nuestras desesperanzas y también nuestras luces y todo aquello que ha ido consolidando nuestra fe en el Dios creador que nos ama desde el principio de los tiempos y que mira al mundo con misericordia.

Contemplamos la Encarnación y cómo la misma Trinidad la envuelve; “Jesús vio que el cielo se rasgaba y que el Espíritu bajaba sobre Él… Y vino una voz del cielo, que decía: Tú eres mi hijo amado; en ti me complazco”. Con nuestro bautismo nos bañamos en la filiación de Jesús y el Espíritu de Dios nos enseña el camino. El mismo camino de Jesús, el camino que nos lleva al Padre. La Trinidad camina con nosotros.

Jesús se conmueve ante el mundo herido y eso le llevó a la entrega total. Sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, dobló su cuerpo para lavar los pies a sus discípulos, por Amor. Nos sentimos tocados por la pregunta de Jesús: “¿comprendéis lo que he hecho con vosotros?”… “Haced esto en memoria mía”, sintiéndonos invitados a tener un corazón generoso y una mirada amorosa para tener una vida fecunda por la gracia de Jesucristo.

En este tiempo de Cuaresma nos sentimos llamados a vivir esperanzados, a reconocer a un Jesús vivo, resucitado, que nos invita a besar nuestras cruces y a sentirnos uno con Él, a no tener miedo, a encorvarnos para enjugar sus heridas, las heridas del mundo. A caminar con Él porque es el camino, la verdad y la vida.

Damos gracias porque ha sido un retiro de gran consolación. Gracias, Señor, por tanto bien recibido.

Rocío Valenzuela

CVX Índalo Loyola en Almería

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