Diálogo Nacional por la Paz

Un movimiento plural y abierto para sumar a la construcción de la paz en México

Por María del Rosario Salas – Enlace de Querétaro para el Diálogo Nacional por la Paz

Tal vez, la verdadera democracia consista en optar por soluciones, en vez de partidos o personas. El Diálogo Nacional llevado a cabo en México en el mes de septiembre del 2023, en la ciudad de Puebla, mostró lo importante que son estos espacios para encontrar los puntos en común y lo que sí funciona para la construcción de la paz. Hoy es absurdo polarizar y poner en contra a las personas por ideologías, por ejemplo, derecha o izquierda, religiones, culturas, género etc. Aquí la importancia de dialogar plural y abiertamente. Si queremos crear una sociedad consciente, no podemos permitir que las ideologías sigan dividiendo.

Estamos en medio de un contexto que probablemente sea la peor crisis de violencia en la historia de México. Se cuentan entre los asesinados Javier Campos SJ y Joaquín Mora Salazar SJ, quienes murieron mientras defendían a un guía de turistas que trató de refugiarse en el templo en junio del 2022.  Lo que representó este hecho para la iglesia católica y la comunidad jesuita, desencadenó todo este movimiento por la paz.

¿Qué es la agenda Nacional de Paz?

En el libro La danza divina de Richard Rohr y Mike Morrell, leía que cuando vemos a personas protegiendo sus pequeñas tribus e identidades construidas por ellas mismas como si fueran perdurables o inherentemente significativas, sabemos que aún no han experimentado la realidad sustancial. Cuando permites que el fluir de la realidad sustancial corra por tu vida, eres una persona católica en el sentido más verdadero de la palabra, una persona universal que vive por encima de esas diminutas fronteras que a los seres humanos les encanta crear. Pablo lo expresa de modo creativo: «Nuestra ciudadanía está en los cielos».

En un intento de hacer efectiva esta ciudadanía, viviendo por encima de nuestras diminutas fronteras, se elaboró la Agenda Nacional, como resultado de 15 meses de trabajo, más de 1.000 conversatorios, 50 foros y el Diálogo Nacional del año pasado. La Agenda es un documento que reúne la voz de más de 20.000 mexicanos, su sentir, su querer y un horizonte compartido, “la paz”. En lugar de partir políticamente a la sociedad, busca trascender las divisiones andando sobre las soluciones.

Este documento pretende inspirar en cada estado o región del país la construcción de acuerdos entre las instituciones para generar compromisos por la paz, plasmados en agendas locales.

Reconociéndonos en el mismo barco

Me gusta la analogía de que todos estamos en un mismo barco, refiriéndose con esos “todos” a la humanidad. En una oración extraordinaria ante la pandemia, la usó también el Papa Francisco en su homilía.

Siendo parte de la tripulación, de nada sirve criticar o culpar de la situación a los que “dirigen” las naves si remamos con distintos rumbos, sin rumbo o peor aún, dejamos de remar, sentándonos en la silla de la apatía. Ni el remo ni la lámpara sirven de mucho si están puestos debajo de la mesa. Si la trayectoria de un “barco” es el resultado de la voluntad colectiva, ¿qué pasaría si las voluntades individuales surgieran desde nuestra esencia? Y ¿si somos nosotros, cada uno, quien debe transformarse? Después de todo, los que dirigen, los políticos, también son humanos.

Hace unas semanas me preguntaba alguien que, si yo estaba a favor de Israel o de Palestina. Respondí que estoy a favor de la paz. Creo que lo mejor que puedo hacer por los conflictos fuera de mis manos es hacer algo por los que sí están en ellas. Puedo preguntarme quién es mi Ucrania, quién mi Rusia, Israel o Palestina. Y puedo responderme el nombre y apellido de mi conflicto y cómo lo puedo transformar.

Encontrando formas en común de navegar

La Agenda Nacional propone un cambio de conciencia que tenga como faro una cultura de cuidado y solidaridad y presenta una ruta para la construcción de la paz, enfocándose en la participación de la sociedad. Volviendo a la analogía, nos invita a remar. Destaca la importancia de abordar la desigualdad, la violencia estructural y la necesidad de un sistema de justicia eficiente.

Me gusta que la Agenda le llame “ruta” a la última sección. Creo que el discurso de tirar piedras al pasado es una pérdida ineficiente de energía, misma que necesitamos para ir hacia adelante.

Navegar con rumbo en común no es una garantía de que dejaremos de cometer errores, sino de permanecer en la corriente, pues en ella podemos corregir. La corriente es sabia en mostrarnos aquello en lo que nos falta virtud y entonces, podemos pedirla, invocarla, practicarla. El ejercicio ha sido preguntarnos ¿cuál es mi remo?, ¿qué me animaría a ponerlo en el mar?, ¿cómo puedo hacerlo mejor?

Las acciones nacionales que sugiere la agenda son siete:

  1. Sistematizar, fortalecer y reproducir las buenas prácticas que han dado resultado en materia de seguridad, justicia y tejido social.
  2. Formar mesas de expertos para incidir en políticas públicas sobre tejido social, seguridad, justicia y sistema penitenciario.
  3. Impulsar la Agenda Nacional de Paz con actores políticos nacionales, estatales y locales y con quienes contienden por puestos de elección popular.
  4. Involucrar a las universidades públicas y privadas en la revisión de programas sociales y planes de desarrollo, formación de capacidades locales y propuestas para la reducción de las violencias y la construcción de paz.
  5. Articular esfuerzos para atender los factores de riesgo de los adolescentes desde las secundarias y sus contextos familiares y comunitarios.
  6. Promover esquemas de nuevas gobernanzas, con una amplia participación ciudadana, que permitan tener autoridades comprometidas con la paz de sus territorios.
  7. Exigir la articulación de las fuerzas de seguridad y estrategias efectivas en los territorios.

Y las locales son las siguientes catorce:

  1. Impulsar el apoyo hacia las víctimas de la violencia.
  2. Generar espacios de diálogo interinstitucional para la construcción de la paz.
  3. Promover procesos de salud mental en las familias y comunidades para atender las secuelas de las violencias.
  4. Promover en las escuelas una educación parala paz y ambientes que ayuden a una mejor convivencia social.
  5. Promover actividades para recuperar el espacio público como lugar de encuentro y la organización comunitaria para resolver las necesidades colectivas.
  6. Promover acuerdos laborales que mejoren las condiciones de trabajo y de vida.
  7. Impulsar comunidades comprometidas con la cultura del cuidado y la corresponsabilidad.
  8. Fortalecer la cultura de la hospitalidad con los migrantes, refugiados y desplazados.
  9. Impulsar programas de prevención y atención de las adicciones.
  10. Realizar acciones de cuidado del medioambiente.
  11. Promover la participación de la ciudadanía en el diseño e implementación de las políticas de seguridad.
  12. Promover la justicia restaurativa, mediación y resolución positiva de conflictos en las familias, las escuelas, las iglesias, las comunidades y el trabajo.
  13. Reconocer, dignificar y recuperar el liderazgo de las policías municipales y comunitarias.
  14. Impulsar instituciones, procedimientos y acciones que garanticen la transparencia y rendición de cuentas de las autoridades locales.

La masa crítica en el contexto de este mundo

Tal vez podamos pensar que estas acciones son pequeñas comparadas con el tamaño del problema y que los esfuerzos no servirán de nada. Para exponer la manera en la que he explicado el sentido que todo esto tiene para mí, volveré a Rohr y Morrell. Leyéndoles comprendí que lo máximo que Jesús esperaba, es que su grupo se convirtiera en una manada pequeña. Actualmente lo denominamos «masa crítica». El Evangelio lo llama «los doce»… Jesús lo llama «leudado» y «levadura”. Parece que Jesús tiene la paciencia y la humildad para confiar en un proceso lento de leudado. Esto es bastante distinto a cualquier idea de imperio o cristiandad. No hay evidencia de que Jesús esperara que este pequeño movimiento se quedara a cargo del mundo, es decir, el «sistema», sino que en cambio hubiese suficientes personas viviendo en este tipo de mutualidad para ser la levadura en la masa. Mi enfoque está entonces en confiar en que si bien no todos, si sean los suficientes viviendo esta intención para lograr un efecto levadura. Más sencillo que pensar en grandes sistemas.

Cuanto más complejo se vuelve el mundo, más necesitamos la simplicidad: la simplicidad contemplativa puede resultar clave. Como dice Jalics SJ, cuanto más nos asedia literalmente el mundo con las palabras superficiales y vacías, con luchas y guerras, más necesitamos el espacio de quietud sin palabras y sin ruido para acercarnos a nuestra verdadera naturaleza, imaginar, recordar un futuro que nos haga sonreír.

Finalmente, mi apuesta, la podría resumir en un texto de Louis M. Savary en su libro sobre Teilhard de Chardin SJ. “los trabajadores de Cristo actuales están decididos a maximizar los potenciales y ampliar el horizonte, imaginando lo que aún no existe y haciéndolo realidad. Esto es lo que Teilhard llamó «amar el todavía-no». Así que, cierra los ojos, respira profundo, sostén, exhala lento…abre los ojos. ¿Estás listo para amar? Si estás listo, amemos pues.

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