Una cruz por Amor


Jesus, con su vida y con su muerte, nos enseñó que solo el amor salva. Él ya nos salvó. Pero con esa forma de vivir y de morir, nos enseñó que solo el amor vence el odio, el egoísmo. El amor todo lo puede.

Lo dice la carta de San Pablo a los Corintios. El amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Quiero compartir, que yo lo veo en todas las personas migrantes que es el Amor lo que los mueve. El amor a la familia, el amor a un hijo, a los hermanos pequeños. Todos traen una carga, una mochilita, repleta de vida, repleta de ilusión, repleta de ayudar a los suyos. Y eso es lo que los mueve a venirse.

También te puedo contar historias crudas que los mueven a venirse, de pobreza, de abusos. Historias de salir huyendo de la guerra, de injusticias. Pero me voy a quedar con las historias de amor. Hoy es un día para hablar de amor. De los que se vienen para salvar a su madre enferma. Para poder enviar el dinero para su medicación y a los pocos días de estar aquí, morir su madre.


Eso es muy duro. Por los que se vienen, porque su hija necesita una operación y en su país le sale muy cara y no tienen dinero para pagarla. Y se arriesgan. Ya su vida está en riesgo. Ya su vida sabe que si no se opera, va a morir. Y se arriesgan a subirse en una patera. Ya no tienen nada que perder. Y vienen buscando una esperanza Lo que los mueve es el amor a esa niña y la sonrisa cuando la niña ha sido operada. Eso es amor.

El amor de: Me vine porque a mi mujer, que es cristiana, la persiguen, y me vine yo primero para después mandar por ella. Mi familia no acepta que siendo yo musulmán me haya casado con una mujer cristiana, y me vine para poder traerla cuando yo pueda. Eso es amor. Hay tantos casos en los que es el amor el que mueve a migrar. El que entregan todo. Yo quiero ayudar a mi madre, los escuchas. Mi padre nos abandonó. O somos mi madre y yo, y yo quiero ayudar a mi madre. Vivimos en una montaña, mi madre cuida a las cabras o todas estas historias así.


Es el amor el que los mueve. Querer estar mejor, querer ayudar a los suyos en origen. Es verdad que hay historias de horror, que hay historias de miedo. Pero vamos a quedarnos con estas historias. Ese amor que movió a Jesús a dar su vida por todos nosotros. Que lo movió a entregar la vida.

Decía: No me la quitan, la doy. Ese amor que hace que una mujer embarazada se suba en una patera, buscando para su hijo un futuro mejor. Que con una sonrisa te agradezca la la ropita, las mantas, el carrito, lo que le puedas dar. Y que ya con ese gesto, ya ella está llena de esperanza. Sabe que ese niño, que pudo haber nacido en la guerra, va a nacer con otro futuro. Historias de familias completas, perseguidas, arriesgan y suben en un cayuco y vienen buscando un mejor futuro. No estoy diciendo nombres, pero cada historia es real.

Regina Pacis

CVX en Tenerife

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